La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) mantiene diálogos con los gobiernos de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela para atender a los colombianos que huyen de su país a causa de la violencia, señaló ayer el representante de ese organismo en Bogotá, el salvadoreño Francisco Galindo.
"Hay un diálogo permanente con los gobiernos de los países fronterizos con Colombia y con las autoridades de Bogotá para establecer mecanismos de atención a esas personas y estar atentos a que se les conceda el estatuto de refugiados cuando ello sea procedente o se garantice su retorno", dijo el diplomático a los periodistas.
Galindo también elogió el tratamiento que los gobiernos de México y Guatemala dieron en la década pasada a los refugiados guatemaltecos en los Estados mexicanos de Chiapas, Campeche y Quintana Roo, pero señaló que ese modelo no es necesariamente aplicable a este caso.
El representante de la ACNUR no precisó cuántos colombianos han huido hacia los países vecinos debido a las guerrillas, pero enfatizó que el problema existe, por lo que esa agencia de la ONU, los gobiernos, la Iglesia Católica y entidades privadas han intensificado sus acciones para atenderlo.
La oficina regional de ACNUR en el área andina, con sede en Caracas, afirmó el pasado 27 de febrero que el "más grande peligro" de desplazados de Colombia lo enfrenta Ecuador y "un poco menos" Venezuela.
Según fuentes humanitarias colombianas, los indígenas de los departamentos de Putumayo y Nariño cruzan a menudo la frontera con Ecuador para ponerse a salvo de los rebeldes izquierdistas y paramilitares de extrema derecha, mientras que campesinos y cultivadores de coca integran el número mayoritario de personas que huyen hacia Venezuela.