Tras un año de esfuerzos, Panamá pactó un convenio para que la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para la Atención de los Refugiados (ACNUR), instale una oficina en este país, decisión que a juicio de las autoridades significa un reconocimiento al trato a los desplazados que viven en territorio nacional huyendo de la violencia en Colombia.
Con claras muestras de complacencia, Harmodio Jiménez, director de la Oficina Nacional Para Atención a los Refugiados (ONPAR), destaca que de ahora en adelante los asuntos de refugiados no tendrán que manejarse en las regionales de Colombia y Costa Rica, pues con la oficina de ACNUR en Panamá se solucionarán los problemas mucho más rápido.
La instalación de una sede de ACNUR en Panamá, significará mayores recursos económicos para atender a los refugiados, especialmente los que están en el área de la provincia de Darién.
Señaló que en los próximos días, junto a autoridades colombianas, se realizará un censo para determinar la cantidad de colombianos que están en Darién.
Para el representante de ACNUR, Gonzalo Vargas Llosa, se mostró agradecido y lo calificó como importante, porque Panamá continúa ofreciendo atención y ayuda a quienes lo necesitan.