El presidente de la Asamblea Legislativa, Jacobo Salas, insistió en que por la mala imagen que tiene este órgano del Estado ante la ciudadanía, no sería adecuado que los legisladores fueran los encargados de discutir en estos momentos los cambios a la Constitución Nacional como aspira el Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Salas expresó que a pesar de que los legisladores tienen la capacidad para discutir y aprobar un texto constitucional, lo más probable es que la ciudadanía no vea con buenos ojos lo que se vaya aprobar.
Indistintamente de que se haga un mal o buen trabajo, lo más probable es que la ciudadanía va a ver con malos ojos el resultado del trabajo de los legisladores por el desprestigio "muchas veces exagerado" que éstos tienen, reiteró Salas.
El legislador Felipe Cano, miembro del PRD, retó en días atrás al sector del oficialismo de la Asamblea Legislativa a que empiece a discutir de inmediato el paquete de reformas constitucionales que presentó recientemente el PRD ante el pleno de la Asamblea Legislativa.
Salas insistió en que este no es el mejor momento para entrar a discutir este tema y además advirtió que hay que tomar en consideración que el país está viviendo una época pre electoral, lo que puede afectar de una u otra forma lo que se vaya a discutir.
El presidente de la Asamblea Legislativa se mostró partidario de que sean los nuevos legisladores que resulten electos en mayo de 2004, quienes al iniciar su período y con una mejor imagen ante la ciudadanía pasen a discutir este tema.
Afirmó que hay legisladores de mucha calidad y capacidad intelectual, razón por la que pueden discutir este tema, pero el problema está en que la institución no goza de la credibilidad de parte de la ciudadanía.
También se mostró en desacuerdo con la convocatoria a una Asamblea Constituyente, al considerar que no se sabe de qué forma ésta puede afectar la vida nacional. “Se trata de un riesgo que no vale la pena correr”, recalcó.
Actual Asamblea no debe discutir cambio constitucional
Aseguró que el desprestigio de los legisladores no permitirá que la ciudadanía vea "con buenos ojos" lo que se vaya a aprobar.