Un acuerdo entre las bancadas de los partidos Revolucionario Democrático, Popular y Arnulfista hará posible que el proyecto de reformas constitucionales continúe su camino hacia las sesiones extraordinarias que prometió convocar la presidenta Mireya Moscoso.
Sin embargo, fuentes legislativas indicaron que aún no se ha definido si Moscoso convocará a sesiones extraordinarias sólo para discutir estas modificaciones o incluirá otros temas.
Por su parte, el legislador popular, Aníbal Culiolis, informó anoche que en tres días intentarán agotar la discusión de dos proyectos de ley que están pendientes y el miércoles dar primer debate a las reformas.
Sostuvo que dependiendo del interés que tenga Moscoso, el proyecto de reformas podría sufrir algunas modificaciones del Ejecutivo para debatirse en sesiones extraordinarias.
Culiolis negó versiones de prensa que afirman que el acuerdo entre las bancadas de gobierno y oposición está condicionado a la aprobación de proyectos que le interesan al Ejecutivo.
"Hay interés de todos los legisladores de las diferentes bancadas en que se aprueben", aseguró.
Mientras que el legislador arnulfista, Alcibíades Vásquez, destacó que las bancadas oficialistas y de oposición están de acuerdo en la reforma que incluye la Constituyente Paralela como un método para modificar la Carta Magna de manera integral.
No obstante, señaló que se mantiene la discordancia en los artículos que dan mayor injerencia al Tribunal Electoral, la designación de los magistrados de la Corte Suprema y la eliminación del control previo.
"Aprobamos el proyecto actual en cuanto a ese punto del método, pero si me hablas del Tribunal, la Corte y el control previo, hay muchas inquietudes y no estamos de acuerdo, por eso será objeto de debate a partir de mañana", manifestó.
Explicó que por medio de la Constituyente se podría trabajar en una reforma integral, abriendo las puertas para que se haga una modificación donde participen todos los sectores y se evite la polarización política.
Agregó que la Constituyente evita un enfrentamiento entre políticos que "se sabe cómo inicia, pero sólo Dios conoce cómo terminará".