Una nueva metodología regirá en el diálogo entre el Gobierno y los indígenas, ahora que cuentan con la facilitación técnica de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Por espacio de seis horas, las partes estuvieron reunidas y acordaron instalar dos mesas de discusión.

En la primera mesa se discutirá el artículo 5 del proyecto que crea el régimen especial para la protección de los recursos naturales de la comarca Ngäbe.
En la otra se tratará lo concerniente al controversial proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, tema que impidió que se alcanzara un acuerdo mientras las conversaciones se desarrollaron en la Asamblea.

El diálogo se dio a puerta cerrada y sin ningún acceso a los medios de comunicación, contrario a lo que se vivió en la Asamblea, donde se transmitía mediante la televisora legislativa.
En ese sentido, en la jornada de ayer también se acordó establecer un “código de silencio”, de forma tal que toda información a los medios será dada a través de comunicados, y los participantes se “abstendrán de hacer declaraciones de manera unilateral”.

El encuentro se desarrolló en el edificio 129 de Clayton, Casa de las Naciones Unidas en Panamá, y a pesar de que las partes llegaron a la hora acordada, no fue hasta el mediodía que comenzó.
Cerca de las 4:00 p.m., la cacica Silvia Carrera y el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, se dirigieron al área de Corozal con la intención de persuadir a un grupo de indígenas que marchaba desde la Asamblea hasta donde se desarrollaba el diálogo, para que desistiera de la manifestación.

Y es que uno de los puntos que se acordaron fue “evitar medidas de presión en torno a la ONU que pudieran afectar las conversaciones”.
Los marchantes declararon que su actividad era pacífica, sin embargo, decidieron no continuarla como se lo pidieron la cacica y el arzobispo.
Al concluir las negociaciones, el sacerdote Eusebio Muñoz, mediador por la Iglesia católica, leyó el comunicado, mientras que los representantes del Ejecutivo, entre los que estaban el ministro de Gobierno, Jorge Fábrega, y el de Comercio, Ricardo Quijano, salieron por la parte posterior de la sede de la ONU.
Los dirigentes de la coordinadora ngäbe no salieron conformes del encuentro y cuestionaron todo el tiempo que se tomaron solamente para establecer la metodología, a su vez que comentaron que algunos de los participantes “casi se agarran a golpes”.
Por su parte, Rogelio Montezuma afirmó que acatarán la metodología que implementará la ONU, la cual espera que pueda representar una salida para que se llegue a un acuerdo definitivo.
Desprendimiento.
Antes de que se aprobara el “código de silencio”, el ministro Quijano expresó que así como el Gobierno ha cedido en este diálogo ellos también lo hagan para poder llegar a las coincidencias que se están buscando.
“Vamos a esperar todo el tiempo que tengamos que esperar y le toca ahora el turno a la coordinadora de desprenderse un poco”, sostuvo.
Quijano descartó que el presidente Ricardo Martinelli participe del diálogo como lo habían solicitado los indígenas, debido a que tiene otras responsabilidades y porque confía en el equipo que designó para llevar adelante las negociaciones.
El diálogo se reanuda hoy, desde las 9:00 a.m., con la instalación de las mesas técnicas que se aprobaron.