Los usuarios del transporte pirata recurren a esta alternativa porque les resulta más rápido, sin embargo, no cuentan con seguros en caso de accidentes, según Nicolás Brea, secretario general de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT).
“No tienen puerta de emergencias. Imagínese si ocurre una chispa dentro, los usuarios no tendrían cómo escapar”, sostuvo el funcionario.
El secretario general de la ATTT agregó que estos vehículos no fueron diseñados “para transportar público de forma colectiva, sino una cantidad pequeña y a distancias distintas a diferencia del metrobús, que tiene las condiciones necesarias”, explicó.
Por su parte, Hugo Polo, dirigente transportista de San Miguelito, refutó a Brea expresando que sí cuentan con sus respectivos seguros. “Tenemos pólizas, incluso las de daños a terceros, y son las mismas que utiliza el metrobús”, comentó.
En el tema de los vidrios oscuros, Polo argumentó que de eso nunca se habló en la Comisión de Transporte de la Asamblea.
Los 65 buses piratas que prestan este servicio en Santa Librada y Torrijos Carter, en San Miguelito, y una veintena más de La Cabima, en Alcalde Díaz, tienen hasta el 15 de enero para operar, según el acuerdo entre estos transportistas y la Comisión de Transporte de la Asamblea Nacional. La mayoría cubre la ruta Corredor Norte y cobran $1.50 de pasaje.