Miembros de la Asociación de Empleados Administrativos de la Universidad de Panamá (ASEUPA), advirtieron ayer a las autoridades universitarias sobre la posibilidad de iniciar un paro de labores, si no reciben el pago de 750 mil balboas adeudados desde el año pasado, correspondiente a la segunda etapa de la nueva escala salarial.
En mayo pasado, el contralor Alvin Weeden emitió un informe donde se responsabilizó a la administración de la Universidad de Panamá y no al Ministerio de Economía y Finanzas, del no pago de los 750 balboas adeudados a los trabajadores.
Según el informe, la administración de la Universidad desvió estos fondos para realizar nombramientos de nuevos docentes y hacer algunos ajustes salariales no presupuestados.
De acuerdo con el subsecretario general de la ASEUPA, Damián Espino, el Consejo Consultivo de la organización se reunirá hoy a partir de la una de la tarde, para definir las acciones a seguir con el fin de reclamar el dinero.
Indicó que ya han cursado notas al rector de la Universidad de Panamá, Julio Vallarino, exigiendo una explicación sobre qué diligencias se están haciendo para hacer efectivos estos pagos, sin embargo, Espino señaló que no han recibido ninguna respuesta.
"La dirigencia nacional del gremio no descarta ninguna medida. Aquí hay una gran incertidumbre y ya los trabajadores no soportamos más. Sentimos que aquí hay una gran desidia para cumplir los compromisos con los trabajadores administrativos", enfatizó.
En tanto, Young expresó que está casada hace siete años con el suplente del legislador Gómez y quien reside en Puerto Armuelles, por lo tanto tiene todo el derecho de aspirar una candidatura en esta región.
Sin embargo, detalló que si el directorio nacional decide que vaya Gómez como candidato a legislador está dispuesta a apoyar de forma incondicional y de esta manera se puede aminorar el conflicto, porque de esta forma se puede lograr la unidad del partido.
Para Nicolás Pérez y su familia la pesadilla terminó 14 meses después cuando fue liberado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en las selvas colombianas de la sierra de San Lucas, gracias a la gestión del entonces defensor del Pueblo, Italo Antinori, quien personalmente viajó hasta el poblado de La Chata, al norte de Antioquia, para recibirlo del comandante del ELN, Pablo Beltrán.
En sus primeras declaraciones a su llegada al aeropuerto de Albrook, Pérez dijo que sentía una emoción muy grande por haber vuelto a su país después de 14 meses. "¡Dios mío! Esto no se lo deseo a nadie, es algo muy difícil", sentenció.
Además de agradecer al pueblo colombiano y al gobierno de ese país por haber cooperado para lograr su liberación, el panameño rogó a Dios porque estos hechos no se registren en Panamá, ya que en Colombia tienen la "cultura de la muerte", a tal punto que cuando ocurre un secuestro o un asesinato, para ellos es un caso más. "Los colombianos viven esta situación y tienen que seguir sobrellevándola".
Sin embargo, hoy ve con preocupación ciertos actos de violencia que se registran en "nuestro país", pues muchos de los hechos registrados en Colombia se están trasladando a Panamá, porque somos los más cercanos a ellos.
Tras su llegada a Panamá, la familia Pérez fue atendida por una psiquiatra, que los evaluó por aproximadamente un año. Después de ese periodo todos fueron dados de "alta".
Aunque tiene un trabajo similar al que realizaba cuando fue secuestrado, que lo obliga a realizar constantes viajes, Nicolás Pérez asegura que éstos no son a Colombia, ni tienen la misma frecuencia. "Ya no visitamos Colombia, eso sí, pues este país ya quedó en segundo término", manifestó.
Sin embargo, en febrero del 2001, casi un año después de su liberación, visitó una feria de calzados en Bogotá. Pese a la oposición de toda su familia y a su propio nerviosismo, el panameño recuerda que "cuando bajé del avión, lo hice tranquilo, pasé Migración, Aduanas, fui al hotel, visité a algunos clientes y amigos" y posteriormente se trasladó a Medellín.
Hoy considera que manejó la situación con bastante normalidad, incluso él mismo se sintió sorprendido, pues "su experiencia fue horrorosa". Pero esto no quiere decir que va a volver a la misma rutina o a querer tentar a su suerte, "porque no vale la pena".
Esta experiencia le demostró, de cierta manera, que tanto él como su familia ya superaron el trauma, pero reconoce que esto tarda mucho, porque son muchas las heridas que hay que cerrar.
Administrativos de la UP amenazan otra vez con un paro
De no recibir el pago de 750 mil balboas adeudados desde el año pasado.