Una prueba de ADN fue la pieza clave para esclarecer el asesinato y violación de la niña Elisbeth Mendoza, de 8 años, perpetrado en marzo pasado en Cerro Azul.
La Fiscalía Tercera Superior formuló cargos contra Rolando Morales Villa, ya que una prueba de ADN que se le realizó dio positiva al comprarla con los fluidos encontrados en el cuerpo de la menor.
El análisis del ADN encontrado en la víctima, también sirvió para descartar la participación de una persona que se mantenía detenida como sospechoso de participar en el crimen. Se informó que a Morales se le practicaron unas ocho pruebas de ADN y sus correspondientes verificaciones, y todas arrojaron el mismo resultado.