En la adolescencia, existe una necesidad de liderazgo. Los jóvenes quieren separarse de la tutela de los padres porque éstos ya no son sus ídolos.
En consecuencia, empiezan a formar ídolos de lo que ven en los medios de comunicación, pero lo que ven ahora, en lugar de entretenimiento sano, es morbosidad y violencia y éstos son los modelos que adoptan con mucha facilidad.
En estos términos se expresó el paidopsiquiatra Denis Cardoze, al referirse a un posible porqué de la conformación de "teams", aunque aclaró que él no tiene conocimiento de que existan en los colegios citados.
Entre las causas que pueden llevar a los muchachos a pertenecer a estos equipos está en primer lugar, la necesidad de identificarse con algo.
En segundo lugar, esto les da sentido a su rebeldía de adolescentes (muy propia de la edad) sobre el mundo establecido por los adultos, que incluye deberes y respeto.
Ellos ven en los ídolos de la televisión y en la música moderna, por ejemplo, la exaltación de rebeldía que a su vez los lleva a cometer actos vandálicos.
En los sectores de menos recursos económicos se convierte en delincuencia abierta, mientras que en los económicamente poderosos, es más encubierta.
También las frustraciones de índole académica pueden llevar a un joven a pertenecer a un equipo que protagonice actos vandálicos. Generalmente no son buenos estudiantes.
Pero también las frustraciones de índole familiar, dicho sea de paso, las más difíciles de superar, llevan al joven a mostrar de esta forma su rebeldía.
En todo núcleo familiar, ya sea de clase baja o alta, hay cosas que no funcionan bien. Hay agresiones, poco tiempo para dedicarlo a los hijos, separaciones, etc. Pero en los sectores pudientes económicamente los padres intentan compensar con bienes materiales a los hijos por varios motivos: para compensar su ausencia o bien, para que no se "queden atrás".
En este último caso les compran bienes lujosos, como autos BMW, Mercedes Benz o Lexus, manifestó el psiquiatra.
Lastimosamente, dice el doctor, los padres imaginan las buenas escuelas como lugares donde los jóvenes van a aprender a ser buenos hombres de negocios, pero no les inculcan el respeto por sí mismos.
Generalmente, estos son muchachos vacíos y sin metas. Sólo les interesa el liderazgo agresivo, pero no tienen intereses intelectuales, culturales ni filosóficos para ser más humanos.
Los grafitis son una forma de expresar que existen, pero también marcan territorios, porque éstos son jóvenes que necesitan experiencias que los hagan sentirse importantes.
El doctor destacó que también se da el caso que los padres presionan o exigen demasiado, sin percatarse que sus hijos tienen gustos y opiniones muy propios y no aceptan un "porque a mí me da la gana" por respuesta.
La realidad, dice Cardoze, es que el problema de conducta de los jóvenes no se puede ver de manera aislada, sino como un todo en el que intervienen la sociedad, la familia y la escuela.