El ministerio de Defensa de Nicaragua advirtió ayer sobre el peligro de que las aldeas y zonas selváticas del Caribe se conviertan en bases de operaciones del narcotráfico internacional, si no se destinan los recursos necesarios para aumentar la vigilancia militar en la zona.
"Podemos tener un número grande de efectivos, pero si no contamos con los recursos y equipos suficientes para hacerlo, no estamos en capacidad de cubrir todo el espacio marítimo desde donde ingresan la drogas en ruta hacia Norteamérica", afirmó a la prensa el ministro de Defensa, José Guerra.
Señaló que informaciones de inteligencia indican que los narcotraficantes han intensificado sus movimientos entre Panamá y Honduras y que planean crear "narcoaldeas en territorios que, como ellos dirían, no controla nadie", como la Costa Atlántica de Nicaragua.
Reconoció que el gobierno carece de presencia y control sobre extensas zonas del Caribe de Nicaragua, que son aprovechadas por narcotraficantes colombianos y de otras nacionalidades como refugio y puente de abastecimiento hacia México y Estado Unidos.
Estos lugares pueden ser usados como "centros de producción y distribución de la droga" de cárteles colombianos, que buscan zonas inhóspitas en la selva de la Costa Atlántica para huir de la guerra declarada contra ellos en su país.
En la Costa Atlántica de Nicaragua viven grupos indígenas que habitan en comunidades ubicadas a lo largo de un extenso territorio que es custodiado por apenas 800 efectivos, entre policías y soldados del Ejército. Muchas comunidades están ubicadas en lugares montañosos o selvas de difícil acceso, donde la droga se ha convertido en un medio de supervivencia.
El presidente Enrique Bolaños pidió el jueves pasado más apoyo económico de Estados Unidos para reforzar la vigilancia en el Caribe ante el peligro de una "colombianización", y controlar a la vez el tráfico de armas, indocumentados y madera preciosa denunciado en la zona.