Seis días antes de dejar la Presidencia de la República en el 2009, Martín Torrijos se reunió con el diputado Carlos Afú para tratar el caso CEMIS y pedirle que no lo involucrara si se abría nuevamente la investigación.
“Nos reunimos y allí Martín Torrijos con la voz apagada, que yo no le oía, me pidió que por favor lo ayudara, que si se abría el caso CEMIS que lo ayudara a no mencionarlo”. Esta cita es parte de la declaración jurada de Afú -a la que accedió este diario- que el magistrado Alejandro Moncada Luna tomó en consideración para ordenar que el ex presidente se someta a una declaración jurada por el caso CEMIS en agosto de 2010.
“Martín estaba preocupado por su conciencia, y quiso hablar conmigo para ver cómo yo lo podía ayudar”, señaló Afú en su declaración más reciente dentro del proceso de investigación judicial.
El llamado de indagatoria a Torrijos fue por supuesto trasgresor de las disposiciones del Código Penal contra el delito de corrupción de servidores públicos. Moncada determinó que “existen suficientes elementos incriminatorios que lo vinculan directamente con el mencionado delito”.
Pero además de Afú, Moncada utilizó las declaraciones juradas del ex presidente Ernesto Pérez Balladares, Roosevelt Thayer y otros dos testigos protegidos.
En su declaración, Pérez Balladares confirmó que participó de una reunión con el ex legislador Manuel de La Hoz donde este, supuestamente, señaló que en un desayuno en la casa de Torrijos le ofrecieron hacer lo necesario para calmar su descontento e incluso que fuera a Colón.
“Si mal no recuerdo a recoger un dinero, cosa que él aceptó para no entrar en contradicciones con los presentes, y luego me dijo que no fue porque lo había vuelto a engañar. Indicando, además, que la persona que le dio la instrucción de que fuera a Colón a buscar el dinero del CEMIS fue el señor Martín Torrijos”, dijo Pérez Balladares.
Thayer ratificó lo dicho por Pérez Balladares en otra declaración jurada.
Sin embargo, los que dieron mayores detalles de la supuesta participación de Torrijos en el escándalo del CEMIS fueron los testigos protegidos a los que se llamó Gabriel y Uriel.
“Alrededor del mes de noviembre del 2001 se me acercó la entonces legisladora Balbina Herrera llorando, porque se estaba formando un lío con relación a un dinero que se le había entregado a Martín Torrijos”.
Manuel de La Hoz se quejaba que a él lo habían guindado. Inmediatamente invité a Herrera y a Héctor Alemán a que fuéramos a una reunión con Torrijos. Esa reunión se dio y estaba presente mi persona, Balbina, Alemán y Ubaldino Real. Allí le increpé a Torrijos qué había hecho los 900 mil dólares que le había dado Rodin para la aprobación del CEMIS”, narró Gabriel en su declaración.
Gabriel también sostiene que Torrijos lo llamó para que recibiera un paquete con dinero de parte de Harry Castro para los legisladores del PRD. “Seguidamente llamé al entonces legislador Mateo Castillero para que recibiera el dinero, según las instrucciones que recibí directamente de Martín Torrijos”, dijo el testigo.
El otro testigo protegido coincidió con la versión de Gabriel.