Desde hace varias décadas, comunidades del corregimiento de Tocumen, en el distrito capital, sufren las consecuencias de la escasez de agua potable.
El rápido crecimiento poblacional del área provocó que la demanda del vital líquido fuera mucho mayor que la oferta.
Como consecuencia, la producción de la planta potabilizadora de Chilibre, inaugurada en 1975 y que fue construida para suplir la demanda de agua para la ciudad capital hasta el año 2000, fue insuficiente desde mucho antes de esa fecha.
Los expertos del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) han puesto en práctica un operativo de distribución del líquido producido por las potabilizadoras de Cabra y la de Tocumen, con el propósito de minimizar el problema de desabastecimiento.
Con ambas plantas se suple a Belén, Las Mañanitas, San Antonio de Tocumen, Victoriano Lorenzo, Sector Sur, El Progreso, parte de Cabuya, Altos de Tocumen y Barriada Illueca, según informó el jefe del IDAAN en Tocumen, arquitecto Rogelio Díaz.
Para que alcance el agua, es sectoriza la distribución, de manera que se cierran las válvulas de un sector por varias horas para surtir a otro, y así, sucesivamente.
Estas comunidades, aunque enfrentan escasez, al menos reciben el agua de estas plantas, que en conjunto producen unos 6 millones de galones diarios, mientras que la demanda es de unos 12 millones de galones por día.
Pero hay otras, adonde el agua no les llega, sino a través de los carros cisternas alquilados por el IDAAN a un costo de entre 90 y 100 mil balboas mensuales, para dotar a unas 50 mil personas.
En el mes de agosto, un informe de esa entidad indica que 17 cisternas trabajaron 4 mil 270 horas e hicieron mil 334 viajes para distribuir 2 millones 408 mil 600 galones de agua
Estas comunidades reciben el líquido cada tres o cuatro días y algunas la reciben cada ocho días. De ahí que es común ver en cada residencia gran cantidad de tanques de diversos tamaños con agua almacenada.
Incluso, el tema desató controversias cuando comerciantes chinos comenzaron a perforar pozos profundos cerca de sus comercios y a vender el agua a la población.
Entre los sectores con mayor desabastecimiento están Las Mañanitas, La Colorada, Génesis, La Siesta, sectores de la Barriada 24 de Diciembre, Rubén Darío Paredes, Felipillo, Nueva Esperanza y San Diego.
ESPERANZA
Aunque hoy el panorama es gris, hay esperanza para los pobladores de estas comunidades. Esa esperanza está centrada en el proyecto denominado Línea de Oriente, la que de acuerdo con el ingeniero Abdiel Arosemena, director de operaciones del IDAAN, será la solución definitiva en materia de dotación de agua durante los próximos 30 años en estas poblaciones.
Para permitir que esa expectativa se mantenga, ese proyecto debe ir acompañado de un plan de optimización del servicio y la instalación de medidores, a fin de que los usuarios paguen el agua que consuman, en lugar de tener tarifas por consumo promedio.
Informó que para poner en práctica este plan, el Gobierno busca los recursos económicos con el Banco Interamericano de Desarrollo, e incluso, hay ofrecimientos de financiamiento por parte del gobierno español.
El pasado 3 de agosto se realizó la licitación del proyecto, que costará unos 18 millones de balboas y que dotará de 19 millones de galones de agua a unos 600 mil usuarios.
El proyecto consiste en aumentar la capacidad de la red de distribución para llevar el agua que se produce en la planta potabilizadora de Chilibre hacia el extremo oriental de la ciudad, es decir, hacia Tocumen. Para ello se hará un empalme en la comunidad de María Henríquez en Las Cumbres que llegará hasta Pedregal, lo que crearía un nuevo lazo de distribución más al norte y al este, con el que se espera mejorar el balance hidráulico de la red.
Esto se haría a través de la instalación de tuberías de 42 y 30 pulgadas de diámetro.
Aunado a ello, se pretende aumentar la capacidad de almacenamiento de agua de la ciudad, ubicando tanques nuevos en sitios adecuados para integrarlos a la red de distribución existentes.
Estos tanques estarán en Cerro Ameglio y Altos de Tocumen.
La obra debe estar culminada en el término de año y medio.
CAMBIA EL PANORAMA
Si el proyecto cumple su cometido, miles de usuarios del corregimiento de Tocumen dejarán de caminar largos trechos para llevar sus tanques a donde llegan los cisternas y después de llenarlos, regresar con su pesada carga a sus hogares.
Los niños disfrutarán de baños con regaderas, mientras los adultos no tendrán que estar pendientes de la hora en que llega el agua para llenar los tanques en sus casas.
Al menos esta es la expectativa creada por el IDAAN con la ejecución de la Línea de Oriente.