Las consecuencias han sido nefastas para unos. Ello, porque un rato de diversión en el "lago de la muerte" se ha convertido en la experiencia más amarga.
Bello e imponente se proyectan las aguas del lago de Los Andes N° 2, ubicado en el distrito de San Miguelito.
Sin embargo, en los últimos diez años han muerto unas 27 personas en él, pues la belleza y claridad de sus aguas se convierten en el imán perfecto para las que serán sus víctimas.
María Bonilla, de 36 años y moradora del área, asegura que muchas personas han muerto en este lago, por lo que los residentes del área se encuentran atemorizados.
Sobre todo, ahora con la llegada del período escolar, los estudiantes acostumbran ir al lugar a tirar piedras, por lo que corren peligro de ser las nuevas víctimas del gran pozo de agua.
Según Roberto Velásquez, director del SINAPROC, les corresponde salvaguardar la vida de las personas, por lo que ha dado instrucciones al Departamento de Planificación para que realicen una inspección en el área, que permitirá dar alguna recomendación para que las personas no se puedan bañar o al menos que no se les permita hacerlo.
A juicio de Velásquez, hay razones suficientes para que SINAPROC recomiende que se prohíba bañarse en el lago, el cual tiene 60 pies de profundidad en el centro, que es la parte más profunda.
Al preguntársele que si una de las medidas que se tomarían podrían ser ubicar a un miembro de SINAPROC las 24 horas en el sitio, Velásquez respondió que sería lo ideal, sin embargo, cuentan con muy poco personal, por lo que la institución adecuada para vigilar el lago por la cantidad de unidades que tiene, sería la Policía Nacional.
Al igual que este lago, hay un sinnúmero de lugares donde la Policía, la corregiduría o el representante deberían tener una supervisión permanente para evitar incidentes que lamentar.
Es un lugar donde hay desprendimientos de rocas. El año pasado se desprendió una roca que salpicó todas las casas del área y los patios. Esto es un peligro y todavía las rocas están en ese lugar.
El lugar fue inicialmente una cantera, donde hay chatarras de maquinarias de algunos equipos que se utilizaron en algún momento y han quedado en el fondo del lago.
No hay movimiento de agua, porque está estancada. Con esta condición se vuelve más pesada y hace que las personas se cansen más rápido, es entonces cuando ocurren los calambres, las fatigas, los cansancios y se dan las situaciones de tragedia.
Hay contaminación, pues los residuos de los tanques sépticos cercanos van a parar allí.
Además la gente tira basura en los alrededores del lago, que fue rellenado en su mitad, quedando como dos estanques y el agua está totalmente contaminada.
Si no sabe nadar, no se meta en el mar, lagos, ríos o piscinas. Si sabe, no entre bruscamente al agua en lugares que no conoce.
Ante de lanzarse de cabeza, verifique la profundidad del lugar y que no hayan rocas, troncos o ramas.
Después de cada comida, permanezca por lo menos dos horas fuera del agua, de lo contrario corre el peligro de sufrir una congestión.
Al caminar por la arena, observe que no haya pedazos de vidrios ni objetos que puedan causarle cortaduras dolorosas o golpes de consideración.
Nunca entre al mar con balsas, troncos o tubos. Al hacerlo, corre peligro, porque al distraerse puede ser arrastrado por la corriente. Aunque usted se considere un gran nadador, no se meta al agua después de haber tomado bebidas alcohólicas de cualquier clase.
No pierda de vista a los niños; una ola fuerte puede arrastrarlos e internarlos en lo más profundo, poniendo en peligro su vida. En el mar, lagos y ríos, no recargue el peso de las lanchas, ya que es muy peligroso.
En caso de emergencia, no dude en llamar a los Bomberos al 103 o a la Policía Nacional al 104.
Recuerde que estas llamadas son gratuitas en todas las empresas que brindan el servicio de telefonía celular.
Mantenga las playas, ríos y lagos limpios de desperdicios, botellas y latas por tu propia seguridad y salud.