Agustín del Rosario es un hombre honesto, radical, que se autocalificó como "un tauro insoportable", materialista pero con una vida espiritual profunda, que mata por las hamburguesas, odia cocinar y cuyos compañeros de apartamento son Max, "un boxer divino", un perico y un loro.
Recientemente fue galardonado en los Premio Victoria 2005 con el premio a la Excelencia Periodística.