Miles de niños de escasos recursos de la República de Panamá, atraviesan por una difícil situación económica, debido a que las limitaciones de sus padres les impide recibir una mejor calidad de vida.
Por esto, la Asociación Pro Niñez Panameña trabaja desde hace 25 años, con el interés de solventar las carencias de la niñez panameña.
¿Cuál es el mensaje? "O trabajas, o te abandono a tu (mala) suerte", es lo que cabe concluir. ¿Por qué mejor no nos concentramos, como sociedad, ya que tenemos el respaldo de las autoridades, a lograr que el ciclo de educación básica, que ahora es de nueve años, sea una realidad para todo niño y toda niña que habite en nuestra tierra? No se trata de "ir a la escuela" solamente. Se trata de crecer y desarrollarse a través del aprendizaje, que implica no solo estudio y la preparación de tareas en casa, sino también el deporte, los juegos, las actividades culturales, eso que toda persona sana aspira tener: un rato de ocio.
Estoy seguro que las familias humildes que necesitan los ingresos adicionales que puedan traer sus hijos al hogar, se sentirían bien apoyadas si sus hijos en la franja de los 14 ó 15 a 18 años de edad, obtuvieran un empleo bien remunerado, que podría ser, por ejemplo, el servicio impago que prestan los más "chiquitos", que sólo reciben las "propinas" que se les regala de forma totalmente unilateral y caprichosa. No está de más apuntar que el desempleo en los adolescentes es más severo que entre los mayores de edad.
En conclusión, apoyemos a la familia para que ésta proteja al niño, y abandonemos la falsa idea de que si apoyamos a los niños para que trabajen, esto protegerá a sus familias.