IDA Esther Marquines vive hace 12 años en Los Llanos de Felipillo, pero antes la vida allá era diferente. Ahora teme hablar, denunciar lo que ocurre y perder la vida al decir que "no hay seguridad".
Contó a Panamá América que está haciendo unas reparaciones a su casa y sólo en los hierros para ventanas y puertas que reforzarán la seguridad de su hogar, ha invertido cerca de B/. 200. La ola de asaltos y robos la obligan a tomar estas medidas.
Marquines contestó nuestras dudas después de 30 minutos. No se atrevía a responder. Su declaración surgió luego de la insistencia y reformulación de la interrogante: "¿por qué el hierro en ventanas y puertas si todavía no termina la casa?"
Ella ha vivido la pesadilla de ser testigo de robos a carros de reparto, transeúntes foráneos o de ese mismo sector. Marquines cree que algunos jóvenes del mismo lugar participan de estas acciones delincuenciales.
La presencia de Panamá América parecía incomodar a algunos moradores, quienes cerraban sus puertas o simplemente se escondían en el interior de sus humildes viviendas para no atendernos.
Durante el recorrido encontramos a Elizabeth Ríos. Uno de los aspectos que mencionó es que los conductores de las chivas Felipillo-Parador no quieren entrar a su calle para efectuar la ruta como se debe.
Se pregunta las razones que tendrán, sobre todo porque la vía está en buenas condiciones, "mucho mejor que antes". Ella lo sabe porque tiene 11 años de vivir en Felipillo.
Más tarde, Jesús Ortega dio respuesta a la duda de Ríos. Es uno de los fundadores de Los Llanos de Felipillo y aseguró que los buseros no quieren entrar a su calle por un "herbazal" en el que los maleantes se esconden y con cuchillos, machetes, armas punzocortantes y de fuego, atacan a los conductores.
"Les roban la cuenta, a veces vienen en la chiva y piden que los lleven a puntos lejanos y luego los despojan del dinero", relató.
Es por ello, que a los lugareños no les queda más remedio que caminar bajo sol o lluvia, hasta por 20 minutos.
Por su parte, un conductor de chiva, quien prefirió reserva, señaló que efectivamente no prestan el servicio al lugar, porque los jóvenes de allí se dedican a robarles.
"Ellos se conocen entre sí y cuando se esconden, nadie ha oído ni visto nada. Esa área es peligrosa para nosotros", añadió.
Aunque el equipo periodístico de este diario avisó que recorrería el área, durante nuestra visita, que se extendió por más de una hora, no se observaron unidades policiales en rondas por el sector.
El representante de la 24 de Diciembre, Nelson Vergara sexplicó que se han estado reuniendo con jefes policiales del área para que se mantenga activo el cuartel de Felipillo, con todas las unidades y reforzar así, la vigilancia motorizada.
Vergara explicó que si las personas tienen alguna molestia sobre la seguridad deben hacerla saber a la autoridades, para que atiendan las quejas, ya que cuentan con el número de celular de los jefes policiales del sector.
Algunos moradores se quejaban que la subestación de policía de Felipillo sería trasladada a Nuevo Tocumen, pero esa información fue negada por Vergara.
El concejal reconoció que Los Llanos de Felipillo es un área roja, por ello se le pide a los moradores de la comunidad que hagan las denuncias y no se revelará el nombre de nadie, para que la policía haga su trabajo.
"Si se dice dónde se consume o vende droga, o dónde se reúnen personas del mar vivir, el trabajo de la Policía será más efectivo", dijo.
Agregó que "los artífices de estos robos son personas de todas partes y para llegar al corregimiento deben tener un contacto y si los residentes saben, deben denunciarlos".
El censo de población del año 2000 reveló que esta comunidad tiene una población aproximada de alrededor de 6 mil personas y unas 1, 398 casas ocupadas.