"Me retracto ante Dios y su magnificencia por las actuaciones basadas en el decreto alcaldicio emitido por mi despacho", expresó la alcaldesa de Natá, Graciela Navarro, en una carta dirigida al Arzobispo José Dimas Cedeño.
"Cometimos el pecado de no tomar en consideración el aspecto religioso y tradicional, aunque sí lo respeté en lo personal y familiar", señaló.
La misiva es enviada luego que la Alcaldía de Natá aprobara un decreto que permitió que los bares y cantinas de este distrito se mantuvieran abiertos durante el Viernes Santo.
Manifestó que todo ser humano tiene derecho a equivocarse y a enmendar sus errores y aprender de ellos. Ante las palabras pronunciadas por monseñor Cedeño, en las que hacía el llamado de atención y reflexión a las autoridades locales del país, Navarro le pidió perdón y que la absuelva de las faltas cometidas.
"De este Viernes Santo me comprometo a no abrir ningún establecimiento de expendio de bebidas alcohólicas hasta que dure nuestro periodo al frente de la Alcaldía de Natá", sostuvo.