Panamá debe estar en alerta roja ante la ejecución del Plan Colombia, precisamente por no tener ejército, manifestó Franklin Barriga López, analista internacional.
Barriga declaró que la situación en este país es delicada y que debe solicitar apoyo internacional, pues sólo de esta forma se puede combatir con efectividad el peligro que entraña la narcoguerrilla.
El analista ecuatoriano que se encuentra en Panamá para dictar unas conferencias, resaltó la vulnerabilidad del país y comparó su situación con los otros países fronterizos con Colombia, los que sí han movilizado sus fuerzas armadas para proteger sus fronteras y a sus ciudadanos.
Señaló que Darién es una puerta de entrada masiva de los narcoguerrilleros, situación de la que debe haber plena conciencia para tomar las medidas de seguridad necesarias.
En Ecuador funciona un puesto de avanzada solicitado por Estados Unidos para vigilar las actividades de los narcotraficantes y guerrilleros en la región, el que funciona luego que se clausuró en Panamá un centro de monitoreo regional contra el narcotráfico.
Estados Unidos ha mostrado interés en establecer un centro similar en Panamá, pero la propuesta ha sido rechazada, pesando principalmente el argumento de que viola la soberanía.
Barriga criticó esta posición al manifestar que los narcoguerrilleros sí violan la soberanía de los Estados con sus acciones criminales.
Afirmó que todo acuerdo que se fundamente en convenciones internacionales tiene una base legal, y toma relevancia cuando se adopta para proporcionar seguridad y prosperidad a una población.
Advirtió la magnitud del problema al señalar que quienes se dedican al narcotráfico manejan los 2/3 de las reservas de los bancos centrales de todo el planeta, y duplican los ingresos por concepto de petróleo de la organización de países exportadores de crudo.
Indicó que con este poderío desafían a las principales potencias y con mayor razón a los países con menor grado de desarrollo, los que generalmente tienen una situación socioeconómica y política vulnerable.
En estos argumentos basa el analista internacional sus consideraciones de que Panamá no debe rehusar la ayuda internacional para asegurar sus fronteras, pues sólo la cooperación multinacional podrá hacer frente a este crimen de lesa humanidad.
Puso como ejemplo el caso de Colombia, que aceptó la asistencia internacional porque carece de recursos.
"Este es un problema global y la solución también debe ser global; aislados no se puede hacer nada", destacó Barriga, director académico del Instituto Ecuatoriano de Estudios para las Relaciones Internacionales.