La fuerza naval de Colombia decomisó ayer una embarcación que transportaba un cargamento de cocaína, marihuana y heroína a Centroamérica, para luego ser llevado a Estados Unidos, informó una autoridad militar, que vinculó como responsable del tráfico a la guerrilla de las FARC.
El comandante de la Fuerza Naval del Pacífico, capitán de navío Alvaro Echandía, precisó que la embarcación fue encontrada en bahía Humboldt, en el noroccidental departamento de Chocó, en la frontera con Panamá, y transportaba 158 kilos de cocaína, 280 kilos de marihuana compactada y una cantidad no precisada de heroína.
"Hicimos un decomiso importante, la embarcación se dirigía a Panamá, estaba ya muy cerca de la frontera y tenía combustible suficiente para llegar a Centroamérica y de allí hacer el transbordo a Estados Unidos", manifestó el capitán Echandía.
"Los guerrilleros históricamente usan estos corredores para delinquir, por información de inteligencia sabemos que esta droga pertenece al frente 57 de las FARC, que es el que opera en esta área", añadió.
Según el oficial, la heroína estaba empacada en zapatos y maletas con doble fondo, una modalidad que, indicó, no se había utilizado hasta ahora para el transporte de droga en el Pacífico colombiano.
Colombia es considerada por Washington como el primer productor mundial de cocaína, con unas 580 toneladas anuales, y uno de los principales abastecedores de heroína, con siete toneladas al año, según un informe de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés). Estados Unidos es el principal consumidor de drogas en el mundo.
Localizado en el noroccidente colombiano, el Chocó es el único departamento de ese país con costas en los océanos Atlántico y Pacífico. Sobre sus 46 mil 530 kilómetros cuadrados de territorio se asientan unos 400 mil habitantes, entre indígenas Wounan, Katíos y Emberás y negros descendientes de los esclavos que utilizaron los españoles en los trabajos de minerías.
El Chocó es uno de los departamentos colombianos con un alto grado de marginalidad, analfabetismo y extrema pobreza, la misma que caracteriza al Darién panameño. Son muchos los panameños que, por ejemplo, tienen familias al otro lado de la frontera, o los indígenas que sin pasaporte alguno pasan de Calle Larga y Unión Chocó, a orillas del Tuira, hacia Cristales o Zautatá, en el lado colombiano. A la orilla del valle del Atrato, y desde Puerto Obaldía, bajando por Platanales y Acandí, el Chocó se ha convertido en una zona infranqueable, impenetrable por la selva, pero también por la ausencia real del Estado, tanto el colombiano como el panameño, lo que ha originado un sistema de vida que desconoce instituciones. La policía, por ejemplo, no deja de ser un ente foráneo en una región donde su economía de subsistencia ha sido dominada por el trueque y el contrabando, o por un mercado improvisado, que busca diversas formas para fusionarse con las metrópolis. Luego, dadas sus particularidades, no es de extrañar que en los últimos años esa zona se haya convertido en territorio de trasiego de armas y drogas.