El excanciller Oydén Ortega declaró que Panamá seguirá bajo la "tutela" de los Estados Unidos después del 2000, si la presidenta electa Mireya Moscoso alquila las pistas de aterrizaje a ese gobierno para que realice operaciones antinarcóticos.
La reacción de Ortega, también legislador por el gobernante PRD, surge luego de que la presidenta electa expresara su disposición de conversar con EU sobre la posibilidad de alquilar el aeropuerto de Tocumen o la base aérea de Howard para acciones antidrogas.
Advirtió Ortega que si bien la iniciativa de Moscoso no debe tomarse con una "piel excesivamente sensible", "hay que advertir que detrás de una aspiración de esta naturaleza por parte de algunos sectores de Estados Unidos siempre subyace la idea de mantener una presencia militar en territorio panameño".
Opinó que una transacción de esta naturaleza es aceptable para cualquier otro país en el área, menos para Panamá, donde con el cumplimiento de los Tratados Torrijos Carter empieza a fortalecer su soberanía.
El tema del uso de la pistas aéreas panameñas para combatir el narcotráfico por parte de los norteamericanos también provocó reacciones en EU, donde senadores y congresistas republicanos mostraron interés en que ese país negocie con Panamá un acuerdo similar al firmado con Ecuador y las Antillas Holandesas, el cual permitiría que las aeronaves estadounidenses utilicen los aeropuertos para reabastecerse en sus operaciones antidrogas.
Por otra parte, Ortega destacó que por la forma en que culminó el proceso de negociación para la instalación de Centro Multilateral Antidrogas (CMA), en Panamá no deben iniciarse conversiones sobre el supuesto alquiler de pistas en una terminal aérea panameña para combatir al narcotráfico.
El legislador oficialista señaló que el gobierno que se instalará el próximo 1 de septiembre, antes de pensar en alquilar pistas, debe procurar que se cumpla plenamente con los Tratados Torrijos Carter y que se elimine toda presencia militar de Estados Unidos en suelo panameño.
Indicó Ortega que no debe siquiera considerarse la posibilidad de reabrir una negociación bajo estas condiciones; por el contrario, "el nuevo gobierno debe asumir la responsabilidad de lograr que el país termine este siglo perfeccionando su condición de Estado".