La apatía por eliminar los criaderos de mosquito le ha costado a las arcas del Estado cerca de un millón y medio de dólares.
El gasto se ha centrado en las campañas promocionales, en la compra de equipos de fumigación y en la realización de pruebas para detectar los diferentes tipos de dengue.
Solo en el Departamento de Control de Vectores se destinó un millón 90 mil 626 dólares para la compra de insecticidas -con 659 mil dólares-; mientras que el resto del dinero se usó para adquirir equipos de seguridad, de fumigación, combustible, y los viáticos del personal que trabaja en los operativos.
Además, para las pruebas de ampliación de dengue clásico y hemorrágico, el Departamento de Provisiones de Salud gastó 134 mil 777 dólares.
Karen Holder, directora nacional de Promoción de la Salud, explicó que entre entrega de brazaletes para erradicar el mosquito Aedes aegypti, volanteo, capacitaciones, tanto en escuelas como en empresas, se ha invertido alrededor de 125 mil dólares.
Detalló que desde el mes de enero se invirtieron 49,050 en el tema de los brazaletes, y otros 1050 en las campañas de Caza Mosquitos que se implementan en los distintos colegios del país.
Pero para el mes de agosto, que se intensificaron los casos de dengue hasta la primera quincena de septiembre, los gastos se alevaron a 75 mil dólares.
La funcionaria reveló que alrededor del 50% de lo que se está gastando este año fue lo que se invirtió para el 2010.
La movilización cuesta.
Algis Torres, director regional de Salud de San Miguelito, manifestó que el movilizar el personal de un lugar a otro es uno de los trabajos más difíciles para este año, ya que debido al incremento de casos, la cantidad es el doble.
Por fin de semana, detalló Torres, se gastan unos 10 mil dólares en para fumigación de las distintas barriadas de San Miguelito y compra de químicos.
Hace falta más contacto.
Para el exdirector regional de Salud, Jorge Gamboa Arosemena, al Gobierno le falta tener mayor comunicación con la población sobre el riesgo del dengue.
Gamboa dijo que es la comunidad la primera línea de defensa del dengue, y primero que las campañas y las jornadas de fumigación se debe crear conciencia.
Manifestó que esto se puede hacer en conversaciones con la sociedad civil, los más cercanos a las comunidades como la iglesia, gremios de todos los sectores, dirigentes comunitarios que tengan influencia para que así se entienda la situación.