ROSTROS DE asombros, alegrías y tristezas mantenían los familiares de tres de los 10 estudiantes que ayer en horas de la mañana resultaron heridos cuando el bus colegial en el que viajaban se accidentó.
Maylín Cano, esperaba impaciente en el cuarto de urgencias del Hospital Santo Tomás el diagnostico del doctor que atendía a Michael Oliva, su ahijado y el estudiante que recibió la peor parte de esta tragedia.
A Oliva los galenos le diagnosticaron muerte cerebral, dijo Maylín, quien asombrada no sabía que hacer pues le tocaba la difícil tarea de decirle a los padres del niño, su situación.
Se trata de un estudiante de IV año del bachillerato en Ciencias, cuadro de honor, hijo único y amigable, así lo definió su madrina.
"Se encuentra estable dentro de lo delicado que está por lo que será enviado a cuidados intensivos, pero hay que esperar la evaluación, porque tuvo varios golpes en la cabeza y pecho", fue lo que dijo Yoira Perea, subdirectora regional de Educación a los familiares de Oliva.
La noticia hizo brotar lágrimas de los ojos de Cano, a pesar de que ya estaba preparada para recibirla, pues no esperaba buenas noticias debido a que el menor de 15 años, era quien viajaba en la parte de adelante del busito.
En igual zozobra estaba Francisca Núñez, abuela de los estudiantes Jonathan Ortega y Denia Rodríguez, quienes fueron atendidos por médicos del Hospital Nacional.
Francisca se paseaba de un lado a otro, sentía temor pues no sabía el estado anímico de sus nietos a quienes desde niños crió. Jonathan y Denia son primos, y ayer era su primer viaje en el colegial en el cual casi pierden la vida.
Ambos jóvenes, de 12 años, estaban emocionados pues compartirían el bus colegial que los llevarían a la escuela y regresarían a su residencia en Las Cumbres.
"Imagínese como me siento si ellos son como mis hijos, desde muy pequeños me he dedicado a cuidarlos", dijo Francisca luego de recibir la noticia de que sus nietos ya estaban estables.
Un café calmaba a Francisca y también a Walter Aguilar, tío de los estudiantes, quienes en unos días podrán regresar a su casa.
Ellos como otros familiares se informaron del accidente a través de los noticieros matutinos.
Lo mismo le ocurrió a los familiares de Carlos Sierra, conductor del busito. La esposa no podía creer lo que estaba pasando y menos cuando en dos años de manejar este colegial no había sufrido ningún accidente.
"El es un hombre responsable y el busito es de la familia, gracias a Dios se encuentra estable", dijo Gladys de Sierra.
Todos decían que los estudiantes y Carlos "habían vuelto a nacer".
En términos generales, el sistema de buses colegiales en Panamá está "bastante organizado", expresó ayer el director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Severino Mejía.
De acuerdo con Mejía, este sistema a pesar de ser público ha sido muy poco tratado, por lo cual se analiza la posibilidad elaborar una reglamentación especial, principalmente por la clase de usuarios que utiliza este servicio.
El director de la ATTT instó a los padres de familia a que estén pendientes de quién es la persona a la que le confían sus hijos.
En la ciudad capital circulan cerca de 3, 500 buses colegiales.
Alumnos viven tragedia
Los estudiantes Jonathan y Denia se encuentran estables, pero Michael se mantiene delicado.