"La falta de liderazgo y las ambiciones desmedidas" que prevalecen en la dirigencia del Partido Revolucionario Democrático (PRD) han provocado que el colectivo político haya sufrido varias "derrotas", sostuvo el precandidato presidencial perredista, Francisco Sánchez Cárdenas.
En una carta dirigida al separado secretario general del PRD y también precandidato presidencial, Martín Torrijos, Sánchez Cárdenas hace duros cuestionamientos a la alta dirigencia del partido.
Sostiene en su misiva, de 21 de febrero, que bajo la conducción de Torrijos el PRD perdió las elecciones generales de 1999, la presidencia de la Asamblea Legislativa y la Contraloría de la República; entregó a la Democracia Cristiana la conducción del Legislativo, supuestamente a cambio de presidir este órgano del Estado por dos años, lo que nunca llegó.
Agrega que posteriormente, la dirigencia del PRD, para conservar "canonjías y posiciones de algunos de los privilegiados", propuso postular a la presidencia de la Asamblea a un arnulfista, lo que fracasó.
"La falta de liderazgo y las ambiciones desmedidas, provocaron tal cisma que, aunque se eligió de presidente a un PRD, el partido perdió el control de la Asamblea", afirma.
El ex ministro de Vivienda recuerda que las elecciones de 1999 se perdieron porque la dirigencia ocultó los símbolos del partido, renegó del fenecido general Omar Torrijos y del gobierno de Ernesto Pérez Balladares.
Destaca que en la actualidad la actual dirigencia perredista va por el mismo camino.
Sánchez Cárdenas manifiesta que la directiva del PRD se empeña en no hacer una oposición firme y esto es percibido por la población como una "oposición cariñosa" o "leal oposición". Acusa a Martín Torrijos de "casi" no tener pasado en el PRD, "porque su inscripción es reciente" y que al contrario, recrimina a los que sí tienen pasado en el partido.
Cuestiona el discurso que pronunció Torrijos en el lanzamiento de su precandidatura presidencial, al que calificó como faltó de contundencia contra la "corrupción" y "desmanes" del gobierno y ausente de propuestas que devolvieran al país la esperanza.
"En fin, dada la naturaleza del acto, esperábamos que demostrara usted un mínimo de liderazgo, experiencia y preparación para conducir al PRD a una victoria en mayo del 2004 y al país por derroteros de desarrollo, que lo rescaten del insondable abismo en que lo ha tirado el gobierno", expresa.
Añade: "En cambio, escuchamos un discurso electorero, huérfano de argumentos convincentes y plagado de complejos".