Washington.- En los primeros días de esta semana la atención de los numerosos organismos internacionales y entidades cívicas del hemisferio está concentrada en una conferencia que se celebra en Ciudad de México para coordinar estrategias para acabar con el flagelo de las minas terrestres, antipersonales.
Estas aún permanecen dispersadas en Nicaragua, El Salvador, Guatemala, la frontera Perú-Ecuador así como en los polígonos de tiro de las bases militares que Estados Unidos mantiene en Panamá y que deben ser evacuadas antes del próximo 31 de diciembre, y cada año causan un número indeterminado de víctimas, especialmente entre el campesinado.
Aunque es muy poco probable que se pueda realizar una labor contundente para remover todos los explosivos que en algunos casos han estado enterrados bajo tierra dos décadas o más, se espera que las exhortaciones que provienen de foros como el que se inicio ayer en México tengan repercusión en los círculos oficiales tanto en Latinoamérica como en Estados Unidos cuyas fuerzas armadas están entre las mejor entrenadas para la detección de explosivos sin detonar.
La conferencia que fue inaugurada el recién pasado lunes por el canciller de Canadá, Lloyd Axworthy, también cuenta con la presencia de Jody Williams galardonada con el Premio Nobel de la Paz por su activismo en favor de la protección del ambiente y la promoción popular en favor de la Convención Mundial Antiminas que fue aprobada por la Organización de las Naciones Unidas, una iniciativa canadiense.
En su discurso de apertura Axworthy precisó que su país tiene una trayectoria larga de encarar proyectos difíciles como este y subrayó que "hay que superar las dificultades, porque eso es lo que requiere la humanidad".
También asisten el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), César Gaviria y el director ejecutivo de la cancillería Panameña, Daniel Delgado.
Delgado está a cargo de la coordinación de los esfuerzos de su gobierno junto con el departamento de Defensa de Estados Unidos para supervisar en un plano bilateral la labor de limpieza que el gobierno de Washington debe realizar de las bases antes de entregarlas a Panamá según el embajador panameño, Eloy Alfaro.
Ayer a la tarde Axworthy mantuvo una reunión en la Secretaria de Relaciones Exteriores en Tlatelolco con su homóloga, la canciller Rosario Green, sobre asuntos bilaterales en la que también abordaron el problema del narcotráfico.
Para el ministro canadiense resultó trascendente exponer que al lado de la iniciativa mexicana-planteada en el seno de la ONU de dar una lucha de carácter multilateral al narcotrafico, es indispensable iniciar un diálogo entre las naciones de este continente para atacar el comercio de "pequeñas armas" que se da como parte del lavado de dinero inherente al comercio de estupefacientes.
En ese sentido, el matutino capitalino El Universal publicó un artículo de primera plana que sostiene que al ex-gobernador del Estado mexicano de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, está inculpado en los delitos de narcotráfico, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y nepotismo, entre otros, y que mantiene nexos con un político panameño, el vicepresidente Felipe Alejandro Virzi.
"Investigado por los cuerpos de inteligencia de varias dependencias del gobierno federal," informa el periódico, "se descubrió que el gobernador de Quintana Roo tiene negocios con los empresarios Anuar Name, con quien además viaja periódicamente a Panamá, y Máximo Hadad, principal accionista en la construcción de la carretera Cancun-Tulum.
"En el expediente de Mario Villanueva también se menciona que es propietario de la empresa Agrícola Ganadera, ubicada en la República de Panamá, en sociedad con el segundo vicepresidente de ese país, Felipe Alejandro Virzi L., apodado "Pipo"".