Mientras muchos creen que el alto costo en el precio de los medicamentos se traduce sólo en que el consumidor pagará más por adquirirlos, lo cierto es que una nueva especie de traficantes de droga podría estarse formando en nuestro país.
En Colombia ya está ocurriendo. Hasta hace poco el mercado ilícito alcanzaba los 30 millones de dólares.
"Lorena", como la llamaremos, ya conoce esa complicada red. Ella es una nicaragüense dedicada a viajar en los autobuses centroamericanos para obtener medicamentos contra el SIDA en el mercado negro de estos países. En cada uno de ellos se ponía en contacto con personas que viven con el VIH que pudieran suministrarle el adicional de algún antirretroviral que ya no utilizaran, o que simplemente estuviesen dispuestas a vender los suyos para conseguir algo de dinero.
Y esto no resulta nada nuevo. Hace algunos años se denunció que en Guatemala el desigual sistema de cuidados de salud generó un lucrativo mercado negro de medicamentos de este tipo, los cuales se vendían abiertamente afuera de la clínica de SIDA del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.
El caso se daba entre personas que podían tener adicionales de medicamentos, así como en otras que con tal de conseguir dinero, estaban dispuestas a vender píldoras duplicadas.
En ese sentido, en Colombia, en noviembre del año pasado, la Asociación Nacional de Industriales y la Federación Nacional de Comerciantes, con el liderazgo del Instituto Nacional de Vigilancia de Alimentos y Medicamentos, firmaron un convenio encaminado a combatir la falsificación y adulteración en esta materia, que se ha convertido en un gran problema para ese país.
Allá incluso se vendían cápsulas que en lugar de una fórmula medicinal contenían simplemente harina.
Quienes recurren a comprar en este tipo de mercado negro no son conscientes de qué tan grave es que no se cumpla con los estándares de calidad que garanticen la seguridad y eficacia de una medicina.
Esto, sin mencionar que la falsificación y adulteración puede traer consecuencias fatales para sus consumidores, desde enfermedades hasta la muerte y que incluso este fenómeno genera grandes lesiones al fisco.
A nuestro país aparentemente esta modalidad no ha llegado, o por lo menos aún no se nota, aunque sí existe la práctica ilegal de comercializar medicamentos sin registro sanitario, según explicó a Panamá América, Pablo Solís, director de Farmacias y Drogas del Ministerio de Salud.
Reveló que en los últimos meses han incautado varias cargas de medicamentos procedentes de Colombia sin registro sanitario, introducidas por algunos puertos.
Incluso, en esta misma semana se notificó de un cargamento de "sildenafil", similar al viagra.
En éste figuraban unas 5,000 tabletas de ese producto, las cuales sonvendidas en el mercado negro a precios de 5 y 6 balboas, siendo la mitad de su costo real. Es decir, el decomiso está valorado en al menos unos B/.25,000.
"La falsificación y adulteración de medicamentos es parte de otro mundo", expresó Solís. Se refiere a que en Panamá no se ha reportado ningún caso de este tipo, según recuerda.
"No hemos detectado esto específicamente, pero sí los productos introducidos de forma ilegal o sin registro sanitario, que no es lo mismo".
Actualmente el control se ha extendido hasta los "courier", por los cuales pudieran ser enviados estos medicamentos pedidos por Internet.
Por ello, Solís exhortó a la población a que no haga este tipo de compras porque nada le garantiza su calidad.
"Este método no se puede prohibir, pero se puede educar a las personas", dijo.
Sucede que la mercancía podría no llegar o hasta ser falsificada.
Solís no puede decir que no hay un mercado negro de medicamentos en Panamá; supone que sí, sobre todo porque se tiene a un familiar que requiere de una medicina y ésta puede ser comprada a más bajo precio en otro país, pues la compran y la traen a menor costo.
En definitiva, Solís admite que esta es una forma de tráfico.