Un cierre en la vía Transístmica puede producirse hoy, si las autoridades no dan respuesta a los moradores de Salamanca, en la provincia de Colón, para la reparación del puente vehicular ubicado entre las comunidades de Nuevo Ocú y Salamanquita.
Más de 2,200 moradores sufren por las malas condiciones del puente, que está en condiciones deplorables desde hace varios meses.
El representante de Salamanca, Adán Vásquez, manifestó que este es un problema fácil de resolver y que no se le ha prestado la debida atención por parte del Ministerio de Obras Públicas (MOP), ya que sólo se deben colocar un par de vigas tipo "H", y una nueva losa sobre el puente.
Los funcionarios del MOP propusieron la construcción de una vía alterna al puente para facilitar el paso de los buses y taxis rurales del área, pero la estructura no resistirá por mucho tiempo, debido a que las alcantarillas que se colocaron podrán colapsar en cuanto inicien las lluvias.
Vásquez indicó que se puede utilizar material como arena y madera del mismo área, por lo que sólo piden la colaboración de cemento y varillas para la reparación del puente.
Dijo además que la Junta Comunal no es la responsable de la construcción del puente sino el MOP y aseguró que la comunidad se abocará a las calles para exigir una solución.
Otras de las quejas presentadas es la reparación de los 13 kilómetros de carretera desde la entrada de Sardinilla hasta Salamanca que fue construida hace cinco años y ya presenta daños en la capa asfáltica. Además, piden la construcción del tramo carretero de Salamanquita hacia Boquerón Arriba.
El propósito de la restauración se dio primero para mudar la Cancillería y poder dignificar la existencia del Salón Bolívar; para agregarle valores culturales, por medio de la Plaza de los Libertadores en la cual se puedan dar eventos públicos. La componen el busto del Libertador Simón Bolívar y según el diseño original, las astas y las banderas de todas las naciones de la Organización de Estados Americanos (OEA). Un aspecto que ya no se cuenta, tal como se pudo comprobar.
Finalmente, para establecer la Biblioteca de Tratados y Convenios en las que reposarán 100 años de historia, documentos que según González Clare han permanecido archivados en "cajetas".
Actualmente se está en la etapa final de hacer los acabados finales y el balance de los acondicionadores de aire. Se prevé que la mudanza final de la Cancillería se dará poco a poco. Por el momento ya se utilizan dos pasillos del inmueble, destacó la gerente del proyecto, Lourdes Pérez Molina.
El antiguo edificio del Convento de San Francisco de Asís, hoy Cancillería de la República tenía, en un momento, la forma de una U abierta al mar.
Lo componen el edificio Juana de Arco construido en 1926, Juan Bautista La Salle en 1928, el edificio Constitución en1931 (anteriormente en ese lugar existía una biblioteca de los curas Escolásticos que luego heredan los de La Salle, allí se redacta la primera constitución del país) y el edificio sobre el muro que separa la ciudad del mar, destruido por un vendaval en 1943 y por alguna razón los monjes no reconstruyeron, dejando la forma de U hacia el océano.
Hoy ese edificio se volvió a construir sobre pilotes para dejar libre la vista hacia el mar y recibió el nombre de Centenario, realizado en el 2003.
El edificio del Centenario tendrá unos 4,500 metros de oficinas. No obstante, según el arquitecto, ya el diseño original no se ha cumplido porque se ha excedido en la cantidad de oficinas.
Además hay elementos culturales en el inmueble. Sólo un 50% está constituido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el resto son elementos culturales como: la Plaza de los Libertadores, la Biblioteca de Convenios y Tratados, el Salón de los Próceres (para eventos diplomáticos), el gran Salón Bolívar, el Museo de Bolívar, la Sociedad Bolivariana y la Academia de Estudios Diplomáticos.
La obra, aunque no se ha entregado en su totalidad, ya es poco lo que le falta. De hecho, en las próximas semanas se iniciará el traslado paulatino de todas las oficinas de la Cancillería a ese lugar.
Pero este ha sido un trabajo arduo y como tal, requirió mucho tiempo. Según González Clare, la demora se debió, porque al ser una restauración de gran magnitud era necesario realizarla en etapas.
Así, primero se dio el proceso de investigación, un proceso de por sí largo en el que se buscaron evidencias, mapas, etc. Posteriormente, vino la evaluación, preparación de documentos (planos y especificaciones), aprobación de planos y por último la construcción.
El mismo proceso de construcción se dividió por etapas, debido a que el Estado no poseía el dinero para realizarlo en su totalidad. Esto además de ser muy conflictivo, demoró el proceso en sí, destacó el arquitecto.
González Clare sentenció que en los cinco años de trabajo de restauración, algo que catalogó como un "calvario profesional", son muchas las personas que han aportado sus conocimientos, esfuerzo y tiempo, para finalmente dejar una obra digna de apreciar y valorar.