La ceremonia religiosa fue presidida por el nuncio apostólico, monseñor Andrés Carrascosa Coso, y cooficiada con el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, en la parroquia de San Lucas, en Costa del Este, con la asistencia de numerosas personalidades del mundo del arte, la cultura, la empresa y la diplomacia, entre otros.
Llopis, filántropo, diplomático, humanista y coleccionista de arte, falleció el lunes en su residencia de Madrid a los 83 años, víctima de una deshidratación, y sus restos mortales fueron incinerados en una ceremonia íntima en la capital española.
En un altar flanqueado por las banderas de España, Francia, Venezuela y Panamá, los países que Llopis consideraba sus "patrias", monseñor Carrascosa recordó su calidad humana y destacó el hecho de que tras haber vivido en medio mundo, Llopis eligió las tierras panameñas para establecerse definitivamente, hace más de 50 años.
Después de la ceremonia un funcionario del Ministerio panameño de Relaciones Exteriores leyó una resolución emitida por esa institución y firmada por el canciller en funciones, Francisco lvarez de Soto, que destacaba y rendía tributo a la figura de Llopis, que fue entregada a sus allegados.
Llopis, que deja una importante colección de arte que administra la Fundación que lleva su nombre, actualmente era embajador de la Unión Latina en Panamá, pero anteriormente había sido embajador de Panamá en misión especial y ante la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
También el empresario panameño Aurelio Barría destacó en nombre de sus allegados que Llopis "siempre tenía nuevos proyectos que emprender, porque era un incansable trotamundos", y que a sus amigos les resulta "muy difícil aceptar que de este último viaje a Europa no volverá a Panamá" a compartir con ellos vivencias y experiencias.
Barría rememoró la trayectoria del coleccionista desde su exilio con su familia a Francia, al estallar la Guerra Civil en España, su posterior emigración a Venezuela, hasta que se encargó de la dirección para Latinoamérica de la marca de moda y perfumes Christian Dior, inicialmente en Cuba y luego en Panamá.
"Pero fue la isla Contadora la que cautivo sus sueños con su encanto y tranquilidad", afirmó el empresario, que de ahí surgió la idea de que se depositasen sus cenizas en cada uno de esos cuatro lugares: España, Francia, Venezuela y la isla Contadora en Panamá.
"Es ahí donde he vivido y es ahí donde descansaré eternamente", recordó Barría que fue lo que le dijo Llopis, una última voluntad que sus amigos cumplirán en Contadora el próximo mes.