Nación

Amor incondicional

A Vielka Tello de Castillo, al principio, le costó adaptarse, pero han pasado seis años y no se arrepiente de haberse convertido en una madre de las Aldeas Infantiles SOS.


Su amor es inmenso e incondicional. Vielka Tello de Castillo ha dedicado su vida entera a sus dos hijos, pero su amor de madre es tan grande que le alcanza para darle a otros 10 niños, sus hijos de las Aldeas Infantiles SOS.

Confiesa que al principio le costó adaptarse, pero seis años después no se arrepiente de haberse convertido en una madre de las Aldeas Infantiles SOS.

Su rostro de satisfacción, por el trabajo que realiza, confirmaba lo que cuenta, a la vez que Yacksury, la más pequeña de los niños que tiene bajo su responsabilidad, le pedía que la sentara en sus piernas.

 
La señora Vielka, quien tiene su hogar en Monagrillo en la provincia de Herrera, llegó a las Aldeas para convertirse en la madre de 10 menores, que según cuenta, más que sus hijos se convirtieron en sus amigos.

Contó que antes de llegar a las Aldeas trabajaba como asistente de auxiliar y daba asistencia en las labores de parto, ya que desde siempre le ha gustado tratar niños.

Aunque le costó separarse de sus dos hijos biológicos, ambos mayores de 20 años, quienes no querían que se trasladara a la cuidad capital (donde están las Aldeas Infantiles SOS), luego comprendieron que estos niños la necesitaban.

 
Su labor como guía y madre la llevó a crear un sentimiento de hermandad entre sus hijos biológicos y los niños que viven con ella, ya que comparten con los niños cuando están de visita en la cuidad capital.

“Cuando ellos (sus hijos) me llaman o yo los llamo siempre terminan hablando por teléfono entre ellos” dijo emocionada.

Cuando llegó a la casa que le fue asignada pensó que sería difícil el trabajo al tener que cuidar de 10 niños, cuando ella solo tenía dos, pero se dio cuenta de la falta de cariño que había en ellos, y eso le reafirmó que no había tomado una mala decisión.

 
“Fue muy difícil ganarme el cariño y la confianza de estos niños, porque ellos piensan que nadie los puede querer, me tocó tener mucha paciencia y demostrarles que yo estaba aquí para darles cariño y cuidar de ellos”.

Sus vivencias

Una de las anécdotas  más representativas que recuerda fue la primera vez que escuchó un “te quiero” de parte de una de sus hijas.

 
Recordó que estaban jugando en el parque y en ese momento estaba con Samanta en los columpios y en medio de la emoción ella me dijo “mamá te quiero”, esa fue la primera vez que me lo dijo y “fue un momento muy importante.”

“Comprendí que a base de amor y cariño se pueden lograr cosas grandes en las personas”, y esa es la base de la educación que les ofrece la señora Vielka a estos diez jovencitos, que ven en ella un ejemplo a seguir.

Como muchas madres panameñas, su jornada de trabajo inicia desde las 3:30 a.m., cuando se levanta para preparar el desayuno de los niños que van a la escuela, y termina hasta la hora de dormir, pero ella asegura que lo que hace es gratificante y la hace sentir útil.

Dijo que el amor de madre que lleva por dentro la ayudará para hacer de los pequeños que tiene bajo su cuidado sean personas de bien, que se sientan orgullosos de ser un SOS.

Envió un mensaje a las madres de Panamá, para que nunca dejen a sus hijos solos, que los acompañen en cada paso que den en su vida, les brinden la confianza y amor necesario para que sean personas sanas y de bien.

El mensaje también lo extendió a los padres, para que abracen a sus hijos y que se queden con ellos, y que sean buenos amigos.

Actualmente en las Aldeas Infantiles SOS hay 536 niños a todo el país, con 87 madres que se encargan de dar el calor de hogar para cada niño y niña que está en la institución.

Hoy en Panamá se celebra el Día de las Madres. Felicidades!


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851995
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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