Cuando el amor por el trabajo no es impedimento para seguir adelante, no hay edad que pueda vencer las ganas de llevar el sustento diario al hogar, ya que esto se ha convertido para muchos en la pieza clave para subsistir.
Esta es la filosofía de Gladys Grajales, una pequeña empresaria, que a sus 69 años, todavía siente el entusiasmo de sacarle provecho al largo camino que tiene por recorrer, pues es una persona emprendedora y creativa, que se gana la vida haciendo gorros de Navidad.
Grajales, quien tiene un pequeño puesto en el Centro Comercial El Dorado, lleva 9 años dedicándose a estas labores que llenan de felicidad a los menores, ya que da muestras de que se acerca la celebración del nacimiento de Jesús.
El ambiente se transforma y todo es dicha. Ella cuenta que los gorros son hechos a mano, con distintas labores que marcan un toque de alegría para estas fiestas que se avecinan. Santa Claus, un arbolito, los bastones navideños, así como angelitos, son los diseños plasmados en cada confección.
Los modelos también pueden llevar un mensaje de Feliz Navidad así como el nombre del comprador, sin costo extra, como muestra de recuerdo.
Aunque es un trabajo bastante difícil, se dedica en cuerpo y alma a las labores, las cuales son hechas con pintura escarchada, además se necesita tela de pana y lana para la confección de los gorros.
Grajales señala que esta actividad es una fuente digna de trabajo, ya que la situación económica cada día esta más difícil.
En este mes de diciembre, opta por hacer manualidades navideña, para sufragar los gastos que se generan para las fiestas de fin de año.
Pero, ¿qué significa para esta incansable comerciante la Navidad? Señala que es un día de mucho regocijo y felicidad, ya que se recuerda el nacimiento de Jesús en el pesebre.
Grajales señala que hay quienes esperan estas fiestas sólo para divertirse y con el objetivo de hacer "parrandas", por lo que hace un llamado a las personas que no utilicen la Navidad como libertinaje, pues es una fecha sagrada y de bendiciones.
Mientras que para recrearse, los no videntes organizan y llevan a cabo torneos de dominó, disciplina en las que evidencian sus grandes habilidades.
Durante nuestra visita por las instalaciones para conocer la organización, sus servicios y problemas, encontramos a un grupo de no videntes que realizaban diversas actividades manuales como la confección de hamacas. Otros estaban en la fase de aprender a escribir mediante el sistema braille, muy difundido.