Panamá se enfrenta a una de sus decisiones más importantes de su historia republicana: la modernización de su principal recurso, el Canal. El costo de esta obra es prácticamente equivalente al monto de la deuda externa nacional; oscila entre los cinco mil y ocho mil millones de dólares.
El tercer juego de esclusas es la opción que recomendó la Comisión Tripartita, compuesta por Panamá, Estados Unidos y Japón, que analizó el tema hasta septiembre de 1993, para modernizar el Canal.
Para Guillermo Quijano, quien participó en la Comisión Tripartita, los estudios realizados determinaron que a más tardar en el año 2010 se debieran iniciar los trabajos y que en el 2020 debe estar operando el tercer juego de esclusas.
A su juicio, Panamá está atrasada en la construcción de esta obra y urge decidir el sistema que se utilizará para la obtención del recurso hídrico.
La construcción del tercer juego de esclusas acarrearía una inversión de cerca de US$8 mil millones, divididos en US$5 mil millones de costo directo por la construcción y US$3 mil millones en costos indirectos a la economía nacional.
Quijano, ex ministro de Vivienda en el Gobierno de Guillermo Endara, indicó que esta obra produciría un "boom" en la economía nacional que podría durar una década. Sostuvo que los trabajos requerirían de unos 10 mil trabajadores, entre los cuales figurarían empleados de diferentes categorías, incluyendo mano de obra especializada que provendría del extranjero.
Explicó que la Comisión se inclinó por el tercer juego de esclusas, porque es económicamente viable y los daños al medio ambiente son previsibles. Se utilizaría básicamente la actual ruta, con la única diferencia de que bordearía las esclusas de Pedro Miguel y Gatún. Permitirá que el canal continúe trabajando normalmente mientras se efectúan los nuevos trabajos.
Sobre el financiamiento dijo que se debe buscar un mecanismo para que el Estado no se endeude o lo haga a su mínima expresión.
El ex subadministrador del Canal, Fernando Manfredo, dijo que objeta de manera rotunda que Panamá, con una economía tan débil, asuma la carga y riesgo financiero para la construcción de un tercer juego de esclusas en beneficio del comercio y el transporte marítimo internacional. Sostuvo que es suficiente con el aporte de la tierra, agua, infraestructura existente, la topografía del istmo y la posición geográfica.
A su juicio, lo que nadie puede garantizar es la demanda que tendrá la vía en los próximos 40 ó 50 años, que determinará si se producen o no los ingresos para pagar los préstamos.
Planteó que sería muy difícil explicar al pueblo que no se pueden construir carreteras, escuelas y hospitales que requerirían de financiamiento externo porque la capacidad de endeudamiento la tiene utilizada el Canal.