Nación

Analizan nuevas sanciones unilaterales contra narcos


Washington- Mientras el general Barry McCaffrey se encuentra en medio de una gira de exhortación a los gobiernos latinoamericanos para estrechar la cooperación regional antidrogas, el Congreso considera nuevas sanciones unilaterales contra los narcotraficantes.
"La amenaza del narcotráfico no es sólo un problema de Colombia o de Estados Unidos, sino que es un problema internacional," aseguró antes de salir de Washington el pasado lunes.
La multilateralización de los esfuerzos antidrogas ha sido la piedra de toque del encargado de la campaña nacional antidrogas de Estados Unidos, actitud que indica un implícito desacuerdo con la política impuesta por el Congreso, responsabilizando al departamento de Estado para que certifique" el grado de cooperación de otros países en combatir el flagelo y que ha sido duramente criticada en Latinoamérica.
Pero a la vez que McCaffrey tiene como primer objetivo de su gira actual lograr que las autoridades de Brasil, Bolivia, Perú y Argentina cierren filas en un concertado ataque multilateral al narcotráfico, el Congreso está elaborando nuevas leyes para imponer sanciones unilaterales a países e individuos que varios de esos mismos países consideraran lesivas a la soberanía nacional.
El Senado aprobó el mes pasado una proyecto de ley que amplía las sanciones económicas contra los narcotraficantes y empresas de las que se sospecha que colaboran con ellos, proyecto que seguramente será aprobado por la Cámara de Representantes para convertirse en ley aún este año.
Lo notable es que el gobierno del presidente Bill Clinton, que anteriormente se oponía a las nuevas medidas, últimamente dio su visto bueno a colaborar con los legisladores, en su mayoría republicanos, sin duda porque la lucha antidrogas se perfila como un importante ingrediente en la campaña presidencial del año 2000.
Esta y otras incongruencias en las múltiples tentativas de Estados Unidos de acabar con el flagelo de la drogadicción y el tráfico de estupefacientes en el territorio nacional así como en el resto del hemisferio se prestan a ser cuestionadas de que si la tan proclamada estrategia antidrogas de Washington no estaría desatinada, especialmente si se considera los malentendidos y la erosión que ha llevado a las relaciones interamericanas.
Al enterarse de las nuevas iniciativas, el embajador de México, Jesús Reyes Heroles, escribió una carta confidencial a McCaffrey protestando una vez mas el carácter unilateral de la política estadounidense en este sector.
"El gobierno mexicano ha expresado su profunda preocupación sobre las consecuencias negativas que podrían surgir de la implementación de estas propuestas", advirtió el embajador, según un informe publicado en The New York Times.
"Al igual que en la guerra de Vietnam, pareciera que la única solución que los militares le ven a la lucha antidrogas es aumentar los recursos, sin tomar en cuenta de que no logran ningún progreso", comentó otro diplomático latinoamericano que pidió que no se usara su nombre.
Efectivamente, en cada una de sus recientes informes al Congreso, McCaffrey insiste que necesita más dinero y apoyo material para apoyar a las fuerzas antidrogas de Estados Unidos y Latinoamérica con equipos electrónicos y armamentos tan avanzados como las que utilizan los narcotraficantes.
No obstante, después de mas de tres años de encabezar la Oficina Nacional Antidrogas de la Casa Blanca y de lograr significativos incrementos en su presupuesto, el antiguo jefe del Comando Sur reconoce que el tráfico de drogas en todo el continente sigue creciendo.
"Lo cierto es que sin nuestros esfuerzos colectivos el problema sería aún mucho más serio", declaró en una audiencia ante el Congreso el 6 de este mes.
En esa ocasión, McCafrrey informó sobre su viaje anterior a Ecuador, Venezuela y Colombia. Al respecto, el funcionario declaró que Colombia ha tenido muchas dificultades para establecer el control de sus fronteras, mencionando específicamente las incursiones de grupos al Darién y la región Kuna en Panamá.
Asimismo, declaró que Argentina se está convirtiendo en una importante ruta mundial del tráfico de drogas desde Bolivia y Perú. También dijo que estaba alarmado por el gran aumento del consumo de estupefacientes entre los jóvenes argentinos, apreciación sobre la que su homólogo argentino, Eduardo Amadeo, rehuso comentar.
En tanto hay quienes consideran que el celo con que el "zar antidrogas" persigue su campaña se está pareciendo al legendario comandante que se lanza a la batalla sin percatarse si las tropas le siguen.
Desde su nombramiento McCaffrey ha tenido un excelente apoyo del Congreso y si de algo le critica el liderazgo republicano del Congreso, es que no ha solicitado suficientes fondos, aunque el presupuesto de su oficina este año fue de 18,000 millones de dólares.
Pero McCaffrey y la política actual también tienen sus críticos en el panorama nacional, inclusive varios legisladores demócratas y algunas voces importantes, pero aún bastante solitarias como el financista George Soros, el alcalde de Baltimore, Al Schmoke y el comentarista conservador William Buckley, Jr.
A éstos se ha sumado el gobernador republicano de Nuevo México, Gary E. Johnson, un empresario que, a diferencia de George W. Bush, no tiene ningún reparo en admitir de que fumó marihuana cuando fue universitario.
Según Johnson, el primer republicano en lograr la reelección en 1998 con un 55 por ciento de los votos, la costosa campaña antidrogas del gobierno "ha sofocado las cortes, llenado las cárceles con personas detenidas por tener en su posesión pequeñas cantidades de drogas.
Al lanzar su propia campaña el pasado mes para cambiar las leyes antidrogas, el gobernador mantuvo que la lucha antidrogas de McCaffrey ha fracasado a pesar de haberle costado miles de millones de dólares anuales que podrían haber sido mejor invertidos en educación y otros programas domésticos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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