La contaminación producida por el derrame de 5 mil barriles de crudo en la región de Chiriquí Grande, en Bocas del Toro, ocurrido el 4 de febrero del 2007, "fue severa", y a la fecha no se ha observado remedio del área terrestre y de algunas zonas de manglares.
Esta es una de las conclusiones del "Informe Técnico Final del Proceso de Investigación a Petroterminal de Panamá (PTP)", que realizó la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), que determinó que la falla no fue un evento fortuito, sino un descuido de la empresa en mención.
El caso será remitido a la Unidad Ambiental de la Policía Técnica Judicial (PTJ).