Nación

Angustia fue preámbulo de otra repatriación


"Nosotros regresamos tranquilos y contentos porque vamos a nuestra tierra". Esas fueron las últimas palabras del colombiano Argemiro Díaz, quien llegó hace 6 años a suelo panameño, huyendo del conflicto armado en la nación. Retornó voluntariamente desde Boca de Cupe, en Darién, hacia Riosucio, en el Departamento del Chocó.
Junto a este refugiado fueron repatriadas 26 personas más. Entre ellas, 11 niñas, 3 niños nacidos en Panamá y 13 adultos. Ellos integran siete familias que vivieron por varios años en el Alto Tuira, tratando de subsistir en suelo panameño, donde se establecieron temporalmente.
Díaz agradeció al pueblo panameño y al de Boca de Cupe por la atención que les brindaron.
Mientras Teodoro Vuelva, un agricultor colombiano, pidió a las autoridades de su país que los ayuden y les den protección. Su pedido es sencillo: tener su vida en paz.
Desde Boca de Cupe las 27 personas retornaron bajo la supervisión de la Oficina Nacional para los Refugiados (ONPAR) y representantes de la Cancillería colombiana.
El director de ONPAR, Harmodio Jiménez, informó que este es el segundo retorno de refugiados colombianos, bajo los acuerdos bilaterales.
Los ciudadanos colombianos fueron trasladados primero hacia Capurganá, en la zona atlántica del Golfo de Urabá, Departamento de Antioquia, desde donde fueron llevados a Turbo y Riosucio, bajo las garantías de la Red de Solidaridad de Colombia.
Jiménez enfatizó que las autoridades han cumplido con los tres principios básicos para el retorno: dignidad, seguridad y voluntariedad.
Representantes de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, UNICEF y la Iglesia católica estuvieron como observadores en este proceso.
Por su parte Gabriel Jaime Restrepo, representante de la Cancillería de Colombia, señaló que la política de seguridad ha tenido éxito por el manejo de seguridad que le han dado.
Afirmó que hay control y seguridad en Riosucio y Turbo, además de que hay comercialización de productos, salud, educación y nuevos proyectos para quienes deseen retornar.
Una de las religiosas, representante de la Iglesia católica en la región, indicó que éste fue un momento histórico porque es la primera vez que se da una repatriación en Boca de Cupe, región en la que se han registrado algunos episodios de violencia por parte de los irregulares. Indicó que en principio la situación fue un poco inquietante, angustiosa y tensa, porque la comunidad no fue orientada por las autoridades; sólo por la propia iglesia y las organizaciones de derechos humanos.
"Ha sido una lucha del Vicariato de Darién que se le dé a estos refugiados las condiciones mínimas, advirtiendo que hay restricciones para que ellos puedan ir a trabajar la agricultura a otros poblados", indicó.
"La inquietud que queda, luego de la repatriación es el hecho del estatus y las condiciones en que van a quedar más de 100 refugiados de Boca de Cupe". Agregó que se fueron tres familias del área de Tolocua y Capetí.
Según ONPAR, en la región darienita se mantienen alrededor de 600 refugiados temporales. A finales de marzo próximo se evaluarán los dos retornos efectuados en diciembre del 2003 y el pasado mes de enero.
Explicó que si se cuenta con el elemento de voluntariedad en otras comunidades, efectuarán un nuevo proceso.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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