Doce días han pasado desde que el terremoto en Puerto Príncipe, Haití, floreció la desesperanza e incertidumbre entre ese pueblo insular, que antes de eso, estaba sumergido en el índice de pobreza más alto de América Latina.
Desde aquella tarde del martes 12 de enero, episodios de dolor, tristeza y desesperación se han asomado por las devastadas calles de Puerto Príncipe, que acompañados por la violencia, producto del afán de los haitianos por obtener parte de la ayuda que ha ido llegando, han puesto la situación delicada.
No obstante, la preocupación va más allá. Mientras grupos de casi todos los países del mundo priorizan la localización de personas vivas entre los escombros, las autoridades locales prevén peligro latente por las epidemias que se generarían con la llegada de la temporada de invierno, en abril, debido a la falta de espacio para enfermos en los hospitales improvisados.
Paralelo a eso, el desconcierto sobre cómo volverá a erigirse Haití, crece. Por ello, mañana, lunes, se inicia en Montreal, Canadá, una conferencia internacional para trazar la hoja de ruta de la reconstrucción, y organizar la ayuda humanitaria que llega a Haití, cuya capital cayó ante la magnitud del terremoto de siete grados casi en su totalidad.
Al tiempo, las lágrimas de los haitianos continúan, pues además de seres queridos, entre los 120 mil muertos por la catástrofe, figuran personalidades como el arzobispo de la Arquidiócesis de Puerto Príncipe, Jospeh Serge Miot -cuyo funeral se realizó ayer, sábado-; Joubert Charles, promotor de música; King Kino, cantante del grupo Fantasma; y Hedi Annabi, jefe de la misión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Haití.
Un hecho de potente magnitud
De acuerdo con el sitio web Wikipedia -wikipedia.org-, datos sísmicos dan a entrever que el terremoto ocurrió sobre una discontinuidad formada en las rocas superficiales de la Tierra, conocida como la falla de Enriquillo, que estuvo a presión durante 240 años. Tras ello se acumuló suficiente energía potencial, "la cual desató finalmente un gran terremoto liberando una energía equivalente a la explosión de 200 000 kilos de trinitrotolueno (dinamita)", resalta el portal.
Eso lo constató la ONU en Ginebra, cinco días después del hecho, cuando afirmó que "el sismo en Haití es el peor desastre que haya confrontado la organización en términos de logística, debido al completo colapso del gobierno local y la infraestructura", tras 54 años en operación; y lo calificó como una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia.
Reporte exclusivo
Pero, al final del camino sólo quedan las historias humanas de más de un millón de personas que quedaron sin hogar y 250 mil que resultaron heridas, quienes aún esperan la solidaridad mundial. Busque este lunes 25 en nuestros diarios un reportaje completo con imágenes impactantes e inéditas de Jesús Simmons, sobre la catástrofe y el nuevo vivir de los haitianos, quienes intentan, en medio del hedor a muerte y desolación, salir adelante.