El Defensor del Pueblo, Italo Antinori, rechazó ayer la discriminación racial en Panamá y solicitó la ejecución de programas y políticas gubernamentales, que contribuyan a erradicar esta forma de segregación.
Antinori expresó su más enérgico repudio a toda forma de "xenofobia o discriminación racial en la que se haga alguna distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga como objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas políticas, económica, social o en cualquier otra esfera de la vida pública".
La Defensoría del Pueblo, mediante Resolución No. 86e-98 del 2 de diciembre de 1998, declaró que el Estado panameño viola los derechos humanos, al no establecer las debidas regulaciones legales que sancionen la discriminación racial.
"En dicha resolución, recomendamos al gobierno nacional el desarrollo, de manera urgente, de programas y políticas que garanticen la erradicación de la discriminación racial en un país que, por particulares características, es multiétnico, multireligioso y multicultural", señaló Antinori.
El Defensor del Pueblo calificó de "reprochable" la existencia de locales comerciales en el país, que no permitan el ingreso de personas, por razones raciales, especialmente las vinculadas a entretenimiento y diversión (restaurantes y discotecas).
Antinori recordó que Panamá ratificó la convención internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, adoptada por las Naciones Unidas.
"En los albores del nuevo milenio hacemos un llamado a la sociedad panameña para reprobar este tipo de prácticas y pedirle a quienes la realizan que cesen de ejecutarlas por el bien, la paz y la tranquilidad de nuestra sociedad", subrayó el Defensor del Pueblo.