Nación

Apagón produce caos en el país


Un corto circuito en la subestación de la empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA), ubicada en La Chorrera, dejó ayer sin suministro eléctrico a todo el país, ocasionando un caos en puntos importantes de la ciudad capital y pérdidas económicas al sector empresarial, aún por cuantificar.
El corto, ocasionado por una falla en el proceso de limpieza de las líneas de transmisión eléctrica en esta estación, se produjo a las 10:55 a.m. y el fluido eléctrico se restableció a las 12:27 p.m. Este apagón produjo caos y un tranque vehicular descomunal en algunos sectores del país, puesto que los semáforos dejaron de funcionar, al igual que los elevadores de los edificios, en donde personas quedaron atrapadas.
Además, la falta de energía dejó sin agua potable a la ciudad capital por al menos dos horas. Las operaciones quirúrgicas programadas en el Complejo Hospitalario Metropolitano tuvieron que ser suspendidas y tras restaurarse el suministro eléctrico fueron reprogramadas.
Para el presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE), John Bennet, este apagón dejó pérdidas al sector empresarial e incluso a las propias empresas dedicadas al sector energético.
Según explicó el gerente general de ETESA, José Ignacio Quirós, la empresa estaba realizando ayer un programa de mantenimiento preventivo para la limpieza de las líneas de 230 mil voltios, las cuales son limpiadas con chorros de agua.
Sin embargo, en La Chorrera se produjo un corto circuito en uno de los carrilles de transmisión y el otro circuito que quedó disponible no aguantó la carga total de traer toda la transmisión de Chiriquí a Panamá.
Ahora bien, imaginemos que los atentados futuros se llevan a cabo con otras armas más mortales, ¿sería eso siendo cierto? Claro que no, se produciría una abrumadora presión pública a favor de medidas aún más duras que las aplicadas hoy por los gobiernos.
Ésta es la situación actual, la creciente discrepancia entre, por un lado, los miedos de los expertos en terrorismo de los gobiernos occidentales y de otros países y, por otro, la ceguera y el falso optimismo de los defensores de los derechos humanos que se quejan de abusos.
Quienes no han padecido nunca el fascismo gritan: "¡Fascismo, fascismo!", como gritaba: "¡Que viene el lobo!" el pastor de la fábula.
No existe ninguna panacea, ningún fármaco milagroso que resuelva el problema. Sólo el tiempo ayudará a resolverlo. No pueden ni deben imponerse nuevas restricciones a la libertad individual y a la democracia a menos que exista un abrumador apoyo público. Si no se producen nuevos atentados importantes en los próximos meses o años, ¿por qué adoptar medidas de emergencia que no son realmente necesarias? Sin embargo, si tales atentados se producen, la presión en favor de medidas severas para limitar nuestras libertades tradicionales aumentará de tal modo que ningún gobierno será capaz de oponerse a ella. Y mientras tanto, me temo que el reloj de las armas de destrucción masiva sigue corriendo... por más que en Irak no se hayan encontrado.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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