COMO UN milagro del Cristo Negro de Portobelo fue considerado el hecho que Mario Marín, de 28 años, residente en Buenaventura, sobreviviera al vuelco del vehículo que conducía y que fue colisionado por otro automóvil a pocos metros de la ciudad de San Felipe.
Marín resultó con golpes luego de dar varias vueltas con el vehículo que cayó al mar con las ruedas sobre el arrecife.