ESTAR privados de libertad no ha sido obstáculo para 600 hombres del Centro de Detención de Tinajitas que han decidido no dejarse vencer por la adversidad. Desde las alturas, un hermoso paisaje aflora ante sus ojos. Son las viviendas, colinas y parte del relieve del distrito de San Miguelito, que les impulsa a superar las barreras, corregir sus errores y no volver a dar pasos en falso.
César Manuel Laza, de 30 años, es uno de ellos. Casualmente el día de la visita de Panamá América estaba contando los minutos para su salida, pues ese día abandonaría la cárcel.
Sin embargo, su felicidad no estaba completa. Laza había recibido la noticia de que su esposa estaba a punto de dar a luz en el Hospital Santo Tomás y eso, lo tenía inquieto.
Le preocupaba que al salir, no tendría empleo, sin embargo, aclaró: "aunque no tengo dinero no volveré a hurtar. Estos meses que pasé en la cárcel me hicieron reflexionar y mi único deseo es salir adelante".
Muchos de los privados de libertad en el Centro de Detención Tinajitas no sabían leer ni escribir, pero desde el 2001, Ignacio Lasa, del Club Rotario Panamá Sur se encarga de cambiar esta realidad. Les suministra herramientas didácticas como libros y computadoras.
También han creado y equipado el Centro de Odontología y de medicina general desde hace tres años, así como la incursión del programa de granos y hortalizas.
Aunque todavía falta mucho, por ejemplo, una ambulancia y la remodelación de los pabellones en donde duermen los detenidos.
De acuerdo con Elvia de Samudio, trabajadora social, de lunes a viernes se les imparten cursos y seminarios de alfabetización, cineterapia, manualidades, plomería, programa de narcóticos, curso de tallado, de reparación de computadoras, entre otros, a cargo de profesores del Ministerio de Educación y el Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (INADEH).
Gino Bishop, de tallado, tiene 25 años y está en el centro desde enero de este año. "Aquí aprendí a confeccionar muebles, cuadros y otros accesorios de madera", lo que lo hace sentirse muy orgulloso.
Además de la formación personal y laboral, los reclusos desempeñan actividades deportivas y de recreación, como juegos de fútbol, béisbol y ajedrez.
La posibilidad de culminar sus estudios o de laborar son algunas de las facilidades que poseen 58 detenidos.
Según Lidia María Castañeda, directora del Centro de Detención Tinajitas, de esta manera ellos pueden integrarse a la sociedad, ir a sus hogares, hablar con sus amigos, aunque tengan que volver a dormir.
En este centro, que funciona desde el 27 de noviembre de 1996, se encuentran detenidos por delitos administrativos y judiciales (robo, hurtos, homicidios).
El lugar tiene capacidad para 400 detenidos y es vigilado por 50 custodios.
La meta del Centro de Detención Tinajitas es que la mayoría de los privados de libertad se dedique a estudiar o trabajar, por lo que han habilitado bibliotecas. Además, les permiten poner en práctica sus habilidades.
Aprendizaje tras las rejas
El Club Rotario Panamá Sur lleva a cabo diversos programas con los privados de libertad del Centro de Detención Tinajitas. El propósito es brindarles las herramientas para que tengan opciones laborales al salir.