Unas 205 quemas de herbazales se dieron durante el mes de febrero pasado y hasta ayer se habían producido 82 en lo que va de marzo, sólo en el área metropolitana, según informaciones emanadas de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá.
Mientras en el mes de diciembre únicamente se reportaron dos quemas, en enero la cifra se disparó a 88, lo que indica que durante los meses de enero, febrero, marzo y abril, que comprenden la temporada seca, es cuando proliferan estos incendios.
Pese a que existe un Resuelto de Ingeniería Municipal, mediante el cual se obliga a los dueños de lotes o parcelas a mantenerlos limpios, así como sus linderos, los propietarios hacen caso omiso de esta disposición y las consecuencias no se hacen esperar. Además, se prohíbe la quema de herbazales y basura en toda el área metropolitana.
Pero los herbazales ardiendo por la ciudad, a ritmo de unos seis por día, tienen al Cuerpo de Bomberos en alerta constante, de acuerdo con el capitán Eustorgio Márquez, inspector de la Oficina de Seguridad de los Bomberos.
La fuente destacó que las quemas en sí constituyen un peligro para la ciudadanía, sin embargo, ese peligro se hace latente al tener que asignar a varias unidades con sus carros bomba para apagar los herbazales, mientras se prescinde de ellas para casos que pueden ser de mayor urgencia.
Estas quemas afectan a la ciudadanía, no sólo porque ponen en peligro a las personas y viviendas de los alrededores de los lotes, sino porque la emanación de los gases y el humo afectan a terceros.
Y por si esto fuera poco, muchos de los incendios en herbazales se extienden, pues los bomberos no pueden entrar con sus carros a ciertas áreas. Asimismo, la mayoría de las veces deben esperar a que se queme todo un lote para proceder a apagar el fuego, pues de hacerlo desde un principio trae como consecuencia que al día siguiente o unas horas después, ese mismo herbazal vuelva a arder.
Según el capitán Márquez, ya se han dado accidentes de tránsito producto de la falta de visibilidad por el humo que emana de esas quemas.
Por otro lado, los bomberos trabajan 24 horas y aunque apagar un herbazal no parece peligroso, lo cierto es que las energías que utilizan estos hombres para controlar este tipo de incendios, pueden ocasionar que ante otra llamada por un fuego de gran magnitud, esas mismas unidades ya estén agotadas y sus reflejos no respondan con la misma celeridad que si estuvieran descansados.
Apagar un incendio en un herbazal puede tomar unas dos horas, pero dependiendo de su tamaño, puede tomarse toda una mañana o toda una tarde.
Igualmente, por apagar incendios de herbazales, los carros bomba han sufrido daños cuantiosos toda vez que deben introducirse en áreas de difícil acceso, lo que afecta el presupuesto del Cuerpo de Bomberos, informó Márquez, aunque no adelantó cifras al respecto.
Resaltó que más allá del trabajo de los bomberos, también hay que tomar en cuenta que para apagar estos fuegos, se utilizan cientos de galones de agua, la cual se pierde en perjuicio de los ciudadanos que necesitan el vital líquido.
Por tanto, hizo un llamado a la conciencia de los ciudadanos en general y de los dueños de lotes, en particular, para que acaten las disposiciones vigentes, pues cada vez que las unidades de bomberos salen a apagar estos herbazales, se pone en peligro a muchos ciudadanos que pueden enfrentar paralelamente el peligro de un fuego en sus viviendas o en comercios e industrias, sin que haya suficiente personal y equipo para atender estas emergencias por estar ocupados en apagar incendios en herbazales.
Es increíble, señaló el oficial del Cuerpo de Bomberos, que haya ciudadanos dueños de lotes que prefieren que se quemen para que sean apagados por miembros de esa dependencia, pues así no tienen que pagar para limpiarlos en todo el verano.
Si no se toma conciencia al respecto, existe siempre el riesgo de accidentes en perjuicio de terceros, recalcó la fuente.
HAY QUE HACER CUMPLIR LAS LEYES VIGENTES DICEN BOMBEROS
Cuando se produce un fuego en un herbazal, deben tomar parte diversas instancias gubernamentales, responsables de hacer cumplir las leyes vigentes sobre el tema, sentenció la fuente del Cuerpo de Bomberos de Panamá.
Y es que más allá del peligro para los ciudadanos, también existe el peligro para las especies de flora y fauna, muchas de las cuales están en extinción.
Cada vez que arde un herbazal, mueren animales calcinados y toda la flora que rodea el área del incendio, con lo que se afecta el ecosistema.
Por tanto, es necesario que la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) tome cartas en el asunto cuanto antes, señaló el capitán Eustorgio Márquez.
Es imperativo hacer un estudio de impacto ambiental, especialmente en las afueras de la ciudad capital, donde se producen más incendios en lotes baldíos que no son limpiados con la frecuencia requerida.
En esto también debe hacerse eco la oficina de Medio Ambiente del Ministerio de Salud, añadió, así como las juntas comunales, las corregidurías, las alcaldías de San Miguelito y Panamá, además del Cuerpo de Bomberos y el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC).
Todas en conjunto tienen la responsabilidad de hacer cumplir las leyes y de multar o castigar a quienes insisten en no limpiar sus lotes ni las áreas adyacentes, pues si no hay terrenos llenos de monte, tampoco hay este tipo de incendios que pueden causar daños a terceros.
Ellos se producen por diversas razones, ya sea porque se calienta la superficie que está llena de hierba, por imprudencia de los ciudadanos al tirar colillas de cigarrillos o por quemar basura cerca de estos herbazales.
Sus repercusiones inmediatas se dejan sentir en el humo que se esparce por toda la ciudad y el calor nocturno después de uno de estos fuegos.