Una ametralladora uzi forma parte de las armas de grueso calibre que junto a más de una decena de 9 milímetros y revólveres, decomisó la Policía Nacional en los operativos montados en la provincia de Colón, que buscan poner fuera de circulación a sujetos de mal vivir que pretendían mantener la ciudad en un sitio donde el poder lo ejercen quienes se sentían poderosos con esas armas.
Los sub comisionados Ricardo Guardia y Juan Antonio Herrera fueron los encargados de la acción policial.
Por cuatro días consecutivos la Policía Nacional, la Policía Técnica Judicial (PTJ), el Servicio Marítimo, Fiscalía de Drogas y Migración llevaron adelante los operativos, deteniendo a unas 600 personas, entre ellas 200 menores, quienes eran investigadas y las que no tenían vinculación alguna con los delitos fueron puestos en libertad.
Entre los objetos decomisados figuran: bayonetas, más de 600 cartuchos para diferentes tipos de armas, varias balas explosivas, dos esposas, un bulto con forma de kilo de camuflaje que usan para tumbes, 4 pacas de cigarrillos de contrabando, dos kilos de cocaína y 22 sobres de cocaína, un aparato para cortar carrizos de droga, marihuana y unos 7 indocumentados indostanes y colombianos.
Además de dinero en efectivo, se decomisaron luces de señalización para utilizar en el mar y artículos para procesar droga. Estos allanamientos se hicieron en varios sectores de la ciudad.
Sin embargo, hubo quienes no estuvieron de acuerdo con el mecanismo de presión de la Policía. Los vecinos de la calle 13 y 14 Amador Guerrero de la casa 14, 203 denunciaron que destruyeron las puertas de los cuartos a quienes no se encontraban en el lugar.
"En mi casa sólo había pavo y jamón, me sacaron y me dijeron Feliz Navidad", señaló Antonio Wallas, quien reside en ese viejo inmueble condenado, al tiempo que reconoció que tienen que hacer su trabajo, pero no destruir la puerta.
Patricia Palmer señaló que no se encontraba en el cuarto y cuando llegó todo estaba tirado, "yo acepto el trabajo, pero ahora quién me arregla la ventana y la puerta".
El jefe de la Policía en Colón, sub comisionado Juan Antonio Herrera, calificó la labor como "productiva" y aunque algunos cooperan, se requiere de más apoyo de la comunidad para vivir en un clima de tranquilidad, "porque tenemos bastantes antisociales mezclados con personas sanas".
Señaló que hay 10 sujetos que fueron capturados y que están involucrados presuntamente en los últimos cuatro homicidios porque se vinculan unos entre otros. Son los casos del asesinato de María Luisa de Brayans, su hijo Gilberto Brayans, el menor de edad Anthony Chifundo y Veyra Raquel Kentish, quien murió en una fiesta en el corregimiento de Cativá.
Herrera mencionó la captura de Aaron Nathaniel Córdoba, alías "Bamby" de 24 años, quien supuestamente está involucrado en el crimen de María Luisa de Brayans de 43 años, muerta a tiros en el velorio de su hijo Gilberto Brayans.
Según el jefe de la Policía en Colón, se tienen informes que en el área hay más armas, como ametralladoras, por lo que continuarán con los operativos por tiempo indefinido.