Nación

Arraijaneños piden garantías para que experiencia no se repita


A una semana de las inundaciones que se registraron en el distrito de Arraiján y que dejaron un saldo de cerca de seis mil personas afectadas, la población vuelve a la normalidad y solamente exige que se den soluciones concretas que garanticen que la situación no se vuelva a repetir.
"No queremos bicocas o soluciones temporales porque lo que queremos es que este río no se vuelva a desbordar y cause daños peores o pérdidas de vidas que lamentar", afirmó José Kar, vocero de los residentes de Residencial Nuevo Arraiján.
Indicó que por el momento lo primero que desean es que la empresa constructora ECONOPLADE construya el muro de contención a lo que se ha comprometido.
Sin embargo, planteó que la empresa manifestó que solamente efectuará la construcción del muro cuando la Comisión de Alto Nivel concluya las investigaciones en un plazo de 30 días, porque no quieren que los acusen de borrar evidencias.
"Nosotros no queremos quedar en el sandwich entre el Gobierno y la empresas constructoras porque ahora, unos a otros se pasarán la responsabilidad de lo que pasó porque todos tienen una responsabilidad", recalcó.
Durante un recorrido realizado por el diario El Panamá América por el lugar se pudo observar que a una semana de la tragedio las familias aún siguen sacando sus muebles al sol y limpiándolos con clorox y desinfectante con la esperanza de que puedan ser utilizados.
Así mismo sus residencias todavía son objeto de limpieza en todas las comunidades afectadas, las cuales sumaron doce como Bello Amor, Valle del Sol, Residencial Nuevo Arraiján, San Bernardino, Maracaná, Matadero, entre otras.
Los daños ocasionados por la naturaleza no son sólo físicos sino también emocionales: María, una de las residentes de Nuevo Arraiján dice: "no puedo dormir tranquila y lo único que pienso es que cuando vuelva a llover, entonces qué pasará".
En Bello Amor, una de las barriadas más afectadas y donde el agua prácticamente sobrepasó las ventanas de las residencias, los niños perdieron todo, ropa, útiles escolares y lo peor, vieron desaparecer entre las sucias aguas sus juguetes preferidos o con dolor ver como al día siguiente su mamá los tiraba a la basura.
No obstante, algunos han vuelto a sonreír gracias a donaciones de almas de buen corazón que le han regalado juguetes; pero Liz, una de las afectadas dice: “ninguno me gusta tanto como mi peluche que abrazaba todas las noches para dormir”.

El gobierno ha cumplido con muchas familias que perdieron varios enseres luego de una evaluación han donado refrigeradoras, estufas, comedores, vajillas, colchones y sábanas. También agua embotellada y comida, las cuales fueron entregadas por unidades del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), Alcaldía de Arraiján y el despacho de la Primera Dama, Ruby Moscoso de Young.
Mientras que los candidatos presidenciales estuvieron ausentes en el distrito a excepción de Martín Torrijos, cuya esposa Vivian entregó algunas bolsas de comida y tanques en las comunidades el pasado viernes.
Sin embargo, juegos de sala, muebles de cocina, equipo de sonidos, televisores, electrodomésticos, cocinovas, gaveteros y closet que en muchas residencias se perdieron y que las familias aún estaban pagando ahora tienen que pensar qué harán para poder reemplazarlos.
Así transcurren los días en las comunidades del distrito de Arraiján con la esperanza de que no se vuelva a repetir lo ocurrido el pasado sábado 12 de julio, cuando muchos pensaban que estas imágenes no eran de Panamá y dando gracias a Dios porque no hubo vidas humanas que lamentar.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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