Por 90 años, ha sentado la pauta en el buen vestir de todo el que lo frecuentara.
Este nonagenario local, después de ser demolido por el Ministerio de Vivienda, fue reestructurado para convertirse en un pequeño centro comercial.
La Casa del Sombrero presenta una imagen fresca, con colores llamativos como el verde y el amarillo.
El local se ha convertido en un nuevo negocio en donde participan activamente moradores del populoso barrio El Chorrillo.
El inmueble alberga siete locales, donde humildes familias venderán sus mejores productos como el popular ceviche de corvina, comidas típicas, incluso repararán calzados desde botas hasta cutarras y confeccionarán sombreros típicos.
Para Antenor Ubillus, el encargado y responsable de la popular Casa del Sombrero, contó a Panamá América que este es el inicio de un gran legado familiar.
La alegría, al narrar su historia, está encerrada en vidas consagradas al oficio de crear un legado y tradición: aprender del padre, enseñarle a los hijos y a los nietos, asi lo hará Don Antenor.
"Es un trabajo de generación en generación, en restauración de sombreros, es un negocio de familia que desde mis 13 años fue mi fuente de trabajo".
"Mi abuelo, procedente del Perú, inició con el arreglo y confección de sombreros, luego enseñó a mi padre quien siguió la tradición y me enseñó a mí, ahora yo le enseño a mi hijo", dijo Don Antenor.
Según don Antenor, la técnica es idéntica a la de su abuelo, "él trabajó a mano los sombreros, con una goma que los endurece y una plancha que los pone duro, pero siempre con corazón".
Señala don Antenor que las hormas son originarias de su abuelo, que las trajo desde el Perú.
Los precios para estas obras artesanales dependen de la calidad del sombrero, si es Panamá o Montuno, puede estar entre los 12 ó 15 balboas, hasta 300 dólares y puede durar hasta una semana, explicó el artesano.
Las razones para don Antenor, de estar siempre latente en este negocio es el buen trato a los clientes, "tanto así que uno de ellos era el desparecido general Omar Torrijos Herrera".
Muchos turistas mandan a arreglar los sombreros, desde los vaqueros, gorras de béisbol, los sombreros de montunos, entre otros, y todos se van satisfechos, mencionó este artífice.
El ciclo se repite, el arte de un pueblo sigue vigente, se renueva, se expande. Ni el tiempo ni la modernidad han podido vencer a la Casa del Sombrero.
Este local, forma parte del programa de recuperación de los espacios públicos, como una forma de ayuda a los residentes de El Chorrillo, dijo la ministra de Vivienda Balbina Herrera, en el marco de la inauguración de la Casa del Sombrero, el pasado 31 de julio.
La Casa del Sombrero se fundó en el año de 1917, en calle 18 El Chorrillo.
Es una herencia familiar que data de hace 90 años.
Fue remodelada por el Ministerio de Vivienda.