Indicó que esperan que mañana lunes se defina el orden del día y se establezcan cuáles serán los proyectos de ley y los temas que tendrán prioridad para estos dos días que quedan de sesiones plenarias, antes del 31 de diciembre, fecha en que concluye el actual período de sesiones ordinarias.
Blandón Figueroa dijo que la Comisión de Credenciales verificó que cada uno de los designados cumplen los requisitos exigidos por la ley, para ejercer los respectivos cargos, razón por la cual recomendaron al pleno su ratificación.
Entre los nombramientos pendientes se encuentran el de Eduardo Quirós, Norberto Delgado y Alfredo Ramírez hijo, como nuevos miembros de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). También los de Víctor Juliao, como nuevo comisionado del Ente Regulador de los Servicios Públicos (ERSP), y Melitón Arrocha, como miembro de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC).
Los funcionarios designados por la Presidenta de la República, ya fueron sometidos a consideración de los miembros de la Comisión de Credenciales desde la semana pasada, pero hasta el 23 de diciembre, no fueron incluidos en el orden del día.
Blandón Figueroa insistió en que los funcionarios deben ser ratificados en estos días que faltan para concluir el actual período de sesiones ordinarias, pues se trata de temas que no pueden quedar pendientes para marzo. "Aquí tengo mi sueño tranquila, no me van a tocar mi puerta, ni voy a escuchar un disparo", dijo la risueña morena, quien enfatizó que por su seguridad y salud prefiere estar en Darién.
En Panamá logró desafiar su impedimento físico. Inició su rehabilitación, a través de un permiso, en el hospital Manuel Amador Guerrero, provincia de Colón.
Allí una fisioterapeuta le ayudó a mover sus brazos y tronco. Ha continuado sola en casa las terapias, como se lo indicaron.
Quienes la vieron llegar testimonian que ha progresado significativamente.
Milena tenía que acudir a una cita médica en Colón, el pasado 28 de agosto, pero dijo que la Dirección Nacional de Migración y la Oficina Nacional para los Refugiados (ONPAR), no le otorgaron el permiso.
Pese a este inconveniente, tiene esperanza de poder continuar con su rehabilitación en los próximos días. Ella necesita también una consulta con un urólogo, pues manifestó que tiene complicaciones.
El jefe de ONPAR, Harmodio Jiménez, dijo a El Panamá América "que aquellas personas que detentan la protección temporal humanitaria o de refugiados han gozado en Panamá de los beneficios de educación y salud".
Explicó que "hay que seguir un trámite que implica la referencia del médico del área. Incluso ACNUR a través de ONPAR ha sufragado altas sumas de dinero que alcanzan hasta los 11,000 en el traslado de personas enfermas".
Milena expresó que no podía echarse a llorar por este obstáculo, porque tiene que darle fuerzas a su madre. Eneida Garcés pudo regresar a Juradó a través de una comisión creada para que palparan la situación actual de la ciudad, junto a otros paisanos con motivo de la repatriación. Pero dijo que no regresará a su natal Colombia, pues en el estado en que se encuentra su hija, el hospital no tiene los especialistas ni las condiciones para ayudarla.
Eneida ya había terminado de preparar las cocadas que serían vendidas en el pueblo por el pequeño Plácido, de 10 años. Había que aprovechar la presencia de muchos turistas.
En medio de la conversación las lágrimas brotaron incontenibles. No soportó recordar que aún dos de sus hijos están en Colombia, y su dolor se profundiza porque el de 21 años se prepara para el servicio militar obligatorio.
Dice que cuando fue a Juradó aquello le pareció un "teatro montado". Por lo que le mostraron las autoridades, todo se veía normal.
Pudo averiguar que había sólo tres médicos y varias enfermeras, una escuela abierta y la otra ocupada por militares. "No tienen cuartel", lo que puede poner en peligro a los estudiantes si hay una incursión armada, sostuvo.
Sólo en el denominado casco urbano hay seguridad. Más de cien soldados profesionales cuidaban el área y se movilizarían al área rural, luego de ser relevados este mes por los soldados campesinos.
Eneida aseguró que el alcalde de la ciudad no le pudo responder sus inquietudes, ni tampoco de las condiciones actuales de Juradó. No quedó convencida, por lo que decidió no repatriarse junto a sus hijos.
Pensó primero en las condiciones de salud de Milena, quien aunque no reciba en estos momentos las terapias, tiene acceso a un buen servicio hospitalario.
También recordó a Didier Zuñiga, su otro hijo de 16 años, quien se ganó una beca para estudiar en el centro básico de Metetí. Tampoco quiere negarle la oportunidad a Plácido y a Stailer, de 12, de continuar con su educación básica.
Milena miraba a su madre con dolor, mientras Eneida decía que no puede regresar porque sus hijos pequeños tienen mucho temor.
Esta familia se acogió a los principios de voluntariedad para no retornar.
Eneida Garcés y sus hijos no han sido acogidos como refugiados. El ACNUR reconoce la figura de protección humanitaria provisional cuando el Estado que recurre a ella tiene un excelente proceso de elegibilidad de refugiados. En Panamá, por la gran demanda, no es posible responder adecuadamente.
Pese a su impedimento físico, Milena Mosquera se las arregla para vender bolis y paletas en su casa. En la tierra que la acogió disfruta de un paseo al atardecer en su silla de ruedas, y mirar las olas.