La Contraloría de la República emitió un comunicado ayer en el que informa que pidió a la Asamblea Nacional una explicación sobre las supuestas irregularidades en la contratación de Carolina Romo, cuyo salario, según ésta, era cobrado por su esposo, Ernesto Marcel.
Romo denunció que ella tenía un contrato por servicios profesionales en la Asamblea, pero que los B/.700 mensuales de salario derivados de esta actividad eran cobrados por su esposo, que le falsificó su firma. Romo reveló también que el salario era cobrado sin que se realizara ningún trabajo a cambio.
La Contraloría le exige a la Junta Directiva de la Asamblea que informe cuáles funciones debía realizar Romo, el monto de los salarios que le fueron pagados y si este dinero era entregado a ella o a otra persona, y por qué.
En el comunicado se aclara que la Contraloría presume que todos los contratos que provienen de alguna institución del Estado son auténticos, por lo que no es su competencia establecer si la firma de Romo había sido falsificada.
Agrega que el contrato de la actriz y modelo cumplía con todos los pasos y requisitos legales, ante lo cual la Contraloría sólo debía confirmar si existían las partidas presupuestarias para su pago, si la beneficiada tenía duplicidad de salarios en el Estado y si el documento fue incorporado al sistema de registro presupuestario del Ministerio de Economía.
Sostiene que el contrato establece que Romo tenía que presentar un informe mensual de su trabajo, y es a la Asamblea la que le toca confirmar que se cumplía.