Nación

Aserraderos clandestinos arrasan bosques en Darién

Comerciantes estafan a indígenas. Se llevan la madera a cambio de obras que jamás se construyen.


Ver salir sus riquezas y quedarse en la pobreza, es un dilema que atraviesan a diario los darienitas. La extracción de madera, por medio de talas ilegales y permisos que otorgan los dirigentes indígenas a madereros a cambio de obras comunales, está acabando con sus recursos naturales.
Una posible extracción ilegal de madera, en Aruza, dentro de la selva darienita, fue descubierta por El Panamá América durante un recorrido de cuatro días para investigar la tala de madera en esa provincia.
La tala se realiza en una zona de amortiguación del Parque Nacional Darién, declarado por la UNESCO sitio de patrimonio mundial en 1981 y reserva de la biósfera en 1982.
Aserraderos son improvisados dentro de la selva para convertir los cedros espinos (los más buscados por su alto valor económico) en madera, casi lista para su comercialización.
El ingeniero Raúl Gutiérrez, director del Servicio Nacional de Desarrollo y Administración Forestal de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), reveló que puede tratarse de una tala ilegal, porque en esa zona no hay concesiones.
La madera también se extrae a través de permisos comunitarios que la ANAM facilita a poblaciones indígenas para que negocien la extracción de madera a cambio de la construcción de obras sociales en sus comunidades.
La población indígena se queja de que las obras no se construyen y los empresarios se llevan la madera.
En un reciente consejo noko, máximo organismo de consulta indígena en el área, se planteó la necesidad de revisar los permisos comunitarios, porque no benefician a la población, informó Lino Lemar, presidente del Congreso Regional de Cémaco.
“Las empresas le tiran dinero bajo cuerda a los dirigentes”, a cambio de que no reclamen las obras prometidas, declaró el dirigente.
Por otra parte, la alcaldesa de Pinogana, Leticia Pittí de Loré, denunció que empresarios compran los bosques de Darién desde helicópteros.
Destacó que en la provincia sólo se ven salir los millones y los municipios son los más pobres, porque las tasas de impuestos que pagan las empresas que extraen la madera, son muy bajas.
Un ejemplo de esto, es que una concesión para dar 7 mil hectáreas de bosques por 20 años a una empresa, mantiene dividida a los pobladores de la provincia. La comunidad de Pinogana aprueba la concesión mientras que en Aruza la rechazan.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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