Sólo 15 minutos tomó ayer la audiencia seguida a Alexander Lino Martínez por el homicidio del taxista Leomar Avila, hecho ocurrido el 25 de mayo de 2001, cuando el sindicado aceptó haberlo matado de un disparo, con un único propósito de quitarle dinero para libar.
Durante la audiencia realizada en el Segundo Tribunal de Justicia, Lino Martínez aseguró que la idea de asaltar un taxi para conseguir dinero fue de un menor de edad, cuando ambos se encontraban libando en su residencia ubicada en El Valle de Urracá, San Miguelito.
En la instrucción sumarial la Fiscalía Tercera Superior, a cargo de Rolando Rodríguez, se logró establecer que ambos atacantes abordaron el taxi conducido por Avila y luego de un pequeño recorrido lo amenazaron con una pistola y al resistirse le dispararon en la cabeza.
En tanto, el fiscal Rolando Rodríguez expresó que a Martínez no le quedó otra alternativa que aceptar su responsabilidad en el hecho de sangre para buscar una rebaja de pena. Agregó que las pruebas obtenidas por la fiscalía eran contundentes.
Explicó que el menor de edad implicado en el homicidio fue procesado en la jurisdicción de menores, y en la actualidad se encuentra en un programa de rehabilitación bajo custodia por parte personal especializado.
Estimó que es necesario someter los casos a un proceso de revisión por delitos graves seguidos a menores de edad y que la intervención de adolescentes en estos casos es un fracaso de la socidad.
Sostuvo que en ocasiones, delincuentes mayores obligan a los menores a declararse responsables de la comisión de delitos graves, para eludir la aplicación de una pena de varios años.