Nación

Así es mi pueblo en estos días

Son muchos los que aprovechan estas fechas para viajar al interior a reunirse con sus familiares.


Las demostraciones de fe y religiosidad se acentúan durante la Semana Santa. Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección en cada templo católico hay un signo de reflexión.
En Panamá, esas tradiciones están muy ligadas al propio menú y la dieta durante estos días.
Además, de las festividades litúrgicas, los días santos representan una muestra del legado que han dejado nuestros ancestros.
De todos es sabido que el consumo de mariscos es casi una norma. Productos como el pescado, camarones, almejas y longorones son algunos de los alimentos provenientes del mar, más consumidos por los creyentes.
Pero, ¿qué más sirven los panameños en sus mesas durante esta época?
Para gustos los colores o más bien, los sabores.
En la Costa Atlántica no puede faltar el famoso Bon, un dulce hecho con harina, pasitas, raspadura y múltiples frutas. Los colonenses acostumbran comerlo desde el desayuno hasta la cena y lo acompañan con queso, leche, jugo de naranja o café.
La comida tradicional del azuerense durante la Semana Mayor es básicamente derivada del maíz. Se preparan con anterioridad, bollos blancos con coco, miel, mantequilla y maíz cocido. También, los lugareños optan por el consumo del frijol quimbolito.
Y es que en Semana Santa no sólo la comida cambia, el ambiente, la música y la rutina dan un giro para adecuarse al recogimiento.
"Julia", como llamaremos a una joven interiorana que se vino a trabajar a Panamá como empleada doméstica, cuenta que su abuela, en Los Santos, no permite que ella y sus primas siquiera se acerquen al río el Viernes Santo.
No falta quien diga que se podrían "convertir en pescado" los que se atrevan a zambullirse en el río.
Además, no hay licencia para limpiar la casa, cocinar y algunos, los más extremos, para bañarse.
La abuela de Julia, por ejemplo, evitaba el baño en este día e instaba a sus hijas a que hicieran lo propio.
Se trata de un día dedicado plenamente a la meditación y lo que no forme parte de ésta, es innecesario.
En el ámbito religioso, se acostumbra a hacer una representación de la Semana Santa en vivo, en la que se revive la crucifixión del Señor Jesucristo.
Oscar Rodríguez Blanco, rector de la Basílica Don Bosco, explicó que hay quienes visitan siete iglesias como muestra de adoración al Santísimo Sacramento del Altar.
Blanco dijo que la actividad se desarrolla igualmente en países como el Salvador, Costa Rica y Guatemala, así como en otros puntos de Centroamérica.
Y, como hay panameños fieles al significado de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, otros dan otro significado diferente a la tradición de siglos. Son ellos los que hacen planes para irse a la playa y consumir licor.
El sacerdote sostuvo que cuando llega la Semana Santa, se espera de la comunidad un instante de meditación y corregir los errores cometidos, "los panameños hacemos todo lo contrario y nos lanzamos a una temporada de paseo, consumo de licor y distracción".


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230439
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América