Nación

Así fue el domingo de farsa

Tanto en las mojaderas, como en el desfile de la ciudad, todo transcurrió con normalidad.


Más de 20 policías se encargaron de que ninguna persona entrara al culecódromo con armas u otro objeto peligroso.

La revisión fue férrea, inspeccionaban el cabello de las mujeres, gorras, pañoletas y zapatillas. Ninguno escapó de tal procedimiento, pues los niños también fueron inspeccionados.

Informes policiales revelan que no se decomisó ningún tipo de armas, ni drogas durante la revisión.

 

Los policías estaban en todas partes, hasta en los carros cisterna se hallaban posadas algunas unidades que no escaparon de los chorros de agua y se encontraban empapados. Estos agentes vestidos con pantalones cortos y suéter tenían sus radios envueltos en bolsas plásticas.

Entretanto, el evento transcurrió con normalidad, excepto por un incidente menor que se registró dentro del área de los culecos. Un hombre de ascendencia indígena se pasó de tragos y empezó a tocarle las partes íntimas a cuanta mujer se le atravesaba.

Esto provocó la intervención de los policías, que lo sacaron de la zona. Pero el hombre, lejos ceder se enardeció de tal forma, que tuvo que ser esposado y conducido a la sub estación de Betania.

 

Luego del incidente la actividad siguió en completo orden.

Mientras los demás se divertían, José Montero, de 80 años decidió abandonar su casa para acudir al culecódromo y recoger latas, las que aplastaba y luego empacaba. Montero recibe B/.0.50 por cada libra de este material.


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372524
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América