UNAS tres cuartas partes de los jóvenes sancionados en los centros de cumplimiento del Instituto de Estudios Interdisciplinarios consume algún tipo de droga, según reveló el psicólogo José Causadías, coordinador de los programas de tratamiento de esa institución.
Entre su consumo figura principalmente el alcohol y la marihuana, que logra vulnerarlos al igual que la violencia, lenguaje muy común entre esta población.
Para Causadías, no es posible tipificar a los jóvenes infractores debido a que responden a diferentes situaciones, es decir, hay drogadictos, sociópatas y hasta quienes hurtan por necesidad, provenientes de hogares monoparentales y con escasa supervisión, que han desertado de las escuelas y que viven en sectores marginales.
Son precisamente estos factores los que propician el interés en las drogas y el inicio temprano de actividades sexuales, al punto que muchos de ellos tienen hijos.
Lo más notorio, según explicó Causadías, es que a estos jóvenes se les hace muy difícil esperar, por lo que buscan satisfacer sus deseos de inmediato, es decir, si quieren un par de zapatillas, no pueden esperar a trabajar para tenerlas, sino que optan por robar, para tenerlas enseguida.
A través de escuelas, talleres, proyectos de formación, terapias grupales, tratamientos de adicción y manejo de la violencia se rehabilitan algunos de los jóvenes sancionados en los centros de cumplimiento, pero según Causadias, esto va a depender de ellos, advirtiendo que de por sí, los sociópatas son difíciles de resocializar.
Si hasta el momento las autoridades educativas han tenido cuidado, tendrán que reforzarlo ahora, debido a que algunos estudiantes están consumiendo drogas dentro de los mismos planteles.
Así lo reveló una consulta hecha por Panamá América a diferentes directores de escuelas secundarias populares con la que se conoció que a veces los jóvenes llevan algo más que una merienda a sus aulas.
Aunque esta situación fue admitida por sólo uno de los cuatro directores entrevistados, lo cierto es que en ese plantel la presencia de drogas se ha dado en varias ocasiones.
Lo que no es exclusivo de ese colegio son los enfrentamientos y amenazas tanto a profesores como a compañeros.
En todos los colegios la mecánica es básicamente la misma. Se rigen por una comisión de disciplina a la que no debe temblarle la mano a la hora de aplicar una sanción.
Al respecto, Marisín Chanis, directora del Colegio José Dolores Moscote, dijo que en esta escuela la disciplina es muy rigurosa, pero que gracias a ello, los resultados son positivos.
"La disciplina es tan estricta que algunos padres de familia se quejan porque no se permite doble tono, ni aretes, ni faldas cortas, ni nada de eso, para mí, la imagen es muy importante y es básica en la educación integral", explicó, al tiempo que comentó que hasta hacen revisiones sorpresivas dos veces al mes.
Los jóvenes son alegres, dinámicos, nada complicados y con alma de artistas, pero al tiempo son vulnerables, rebeldes y sobre todo, muy incomprendidos.
Al menos, así los retrata Edith Castillo, directora nacional de Juventud, del Ministerio de Desarrollo Social.
En su experiencia, percibe que el problema principal de los jóvenes radica en su comunicación con los adultos, no obstante, igual dificultad causa el hecho de que tengan acceso a tanta información.
"Como se mueven entre tanta información, les cuesta mucho tomar decisiones adecuadas y correctas para su futuro. Por eso, un día quieren estudiar una cosa y después ya no quieren eso, sino otra cosa", explicó.
Otro problema que confrontan actualmente es el protagonismo, debido a que el mundo adulto no les da su espacio, los ve con sospecha, discriminación y desconfianza. Por ello, sugiere que la educación sea más horizontal y que se haga uso de la negociación.
"No son ellos los que están buscando las drogas; éstas los están buscando a ellos", advirtió, recomendando a los padres que sepan qué les gusta a sus hijos y quiénes son sus amigos.
También consideró importante cultivarles la autoestima, el autocuidado, el control, la toma de decisiones y el liderazgo, para que no sean presas fáciles de la delincuencia.
Así son nuestros jóvenes
Hace falta que los adultos recuerden su etapa juvenil para entender mejor las necesidades de esta población.