Panamá, adicional a ofrecerle asilo territorial a influyentes personalidades, también les permite la oportunidad de desarrollarse profesional y económicamente.
El caso muy particular es el del expresidente guatemalteco, Jorge Serrano Elías, quien en Panamá se ha constituido en un exitoso empresario.
En su haber, posee inversiones en el sector de bienes raíces, educación privada, minería no metálica y hasta en la cría de caballos.
Tanto los asilados como sus familiares, que también radican en el país bajo la misma figura, encuentran la oportunidad de desarrollar estudios y desempeñarse profesionalmente.
Sus vidas transcurren similares a las de los panameños.
La Cancillería panameña ha advertido que todos y cada uno de ellos está protegido por el Estado, mientras permanezcan en suelo nacional.
De cruzar las fronteras panameñas, sin los respectivos permisos, estas personas podrían correr el riesgo de perder el derecho de asilo.
Entre las condiciones impuestas por el Estado, a cada uno de los asilados, está el abstenerse de emitir algún tipo de comentario público en contra del Estado del cual formaron parte.